Congreso no debe legislar para defender intereses particulares

El tratamiento que le están dando en el Congreso Nacional al proyecto de ley que incluye como sujetos obligados a clubes deportivos y tabacaleras al control de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) es vergonzoso. Se olvidan los congresistas de que ocupan esos curules para representar los intereses de la ciudadanía, no de particulares o determinados grupos políticos o económicos. Mientras el mundo nos ha puesto la etiqueta de narcopaís, los diputados aportan argumentos para el descrédito de esta castigada nación.

Ningún paraguayo o paraguaya puede dejar de sentirse avergonzado e indignado ante el escandaloso tratamiento que está recibiendo un proyecto de ley en el Parlamento Nacional.

En mayo de este año fue presentado el proyecto “Que modifica los artículos 13, 25 y 28 de la Ley N° 1015/97, Que previene y reprime los actos ilícitos destinados a la legitimación de dinero o bienes, modificados por la Ley Nº 3783/09 y la Ley 6797/21”. La intención es extender el control de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) a las empresas tabacaleras y a los clubes deportivos; adecuar los mecanismos de control a todos los ámbitos de nuestra economía, de manera a prever el blanqueo de capitales provenientes de actividades ilícitas.

De acuerdo con el proyectista, la importancia radica en que el dinero que circule en las empresas tabacaleras y en el mundo del deporte sea dinero lícito y no provenga de actividades ilícitas, como el contrabando o el narcotráfico. “Esto no es en contra del deporte, ni del fútbol, en particular. No es para castigar al fútbol o decirle al empresario que no aporte. Claro que puede contribuir. Estoy de acuerdo con que un empresario o cualquiera aporte a su club, pero de lo que tenemos que cerciorarnos es que ese dinero sea legal”, explicó el diputado Édgar Acosta, del PLRA. Y apuntó que en el ámbito deportivo, especialmente en el fútbol, considerado el deporte más popular del mundo, se han detectado alarmantes casos de corrupción en relación con el lavado de dinero. En cuanto a las tabacaleras, señaló: “Con el tema de la tabacalera en nuestro país, hay un tremendo contrabando a otros países, que mueve mucho dinero; y ese dinero puede estar entrando en el mercado paraguayo y estar comprando conciencia, ya sea en la policía, en el deporte, y eso crea una competencia desleal en todos los ámbitos”.

La cronología de los hechos es bochornosa. El 15 de junio la Cámara de Diputados rechazó el proyecto de ley con el soporte de la bancada de Honor Colorado. Como es sabido, las empresas del líder de dicho movimiento serían las principales afectadas por la normativa, de ser aprobada. Ya anteriormente habían dejado sin cuórum la sesión para evitar su tratamiento.

Un día después, sin embargo, fue aprobado por el Senado el proyecto de ley que incluía a clubes deportivos y tabacaleras como sujetos de control de la Seprelad.

No obstante, la semana siguiente el proyecto aprobado por el Senado sufrió una mutilación estratégica, aplicada a las apuradas por diputados cartistas y aliados, suavizando los controles de trazabilidad. El cambio fue propuesto por el cartismo y apoyado por un grupo de oficialistas y liberales. Lo más relevante es que le retira facultades a la Seprelad para controlar a las tabacaleras y traslada esta función al Ministerio de Industria y Comercio, que carece de competencia respecto al lavado de dinero.

Mientras en el Congreso se hacen valer mayorías para repartir favores y legislar en beneficio de intereses de grupos económicos y políticos, el mundo diplomático acreditado en el país advierte que existen riesgos de que Paraguay se convierta en un narcoestado, si no se toman las medidas necesarias. Al mismo tiempo, se agrava el caso del avión venezolano-iraní y se habla incluso de una posible asociación terrorista y financiamiento al terrorismo, además de la sospecha de contrabando; sin embargo, los diputados bloquean las posibilidades de dar mayor transparencia a las actividades económicas. Es el momento de que las autoridades voten por el país y en contra de la mafia y el crimen organizado. Mañana podría ser ya muy tarde.

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