24 jul 2026

Conflicto en Oriente Medio: ¿Cómo podría afectar al crédito global?

Un informe de la calificadora Moody’s evalúa los sectores fuera de Oriente Medio que estarían más expuestos si el conflicto se prolongara durante varios meses y alterara los flujos comerciales hacia y desde la región.

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Conflicto en Oriente Medio podría afectar el crédito.

Foto: Referencial - Freepik.

De acuerdo con el análisis la calificadora Moody’s, la prolongación del conflicto en Oriente Medio mantendría elevados los precios de la energía, interrumpiría las cadenas de suministro, endurecería las condiciones financieras y desaceleraría el crecimiento, con los emisores de grado especulativo con necesidades de refinanciación a corto plazo enfrentando los mayores riesgos.

Para la agencia de evaluación crediticia los riesgos de crédito corporativo se concentran en los sectores de aerolíneas, productos para la construcción y productos químicos. Estos sectores se encuentran entre los más intensivos en consumo de energía.

Según el estudio, es probable que los beneficios de las aerolíneas de bajo costo y de las empresas que producen bienes discrecionales se vean afectados, dada su limitada capacidad de fijación de precios y una demanda moderada. En contraste, los sectores de energía y defensa se encuentran entre los pocos que se beneficiarían.

Por su parte, la exposición a las repercusiones de este choque para otros sectores de consumo y cíclicos varía, pero en general es más moderada.

¿Qué zonas podrían ser más afectadas?

La calificadora de rating señala que fuera de Oriente Medio, los soberanos de Asia-Pacífico y, en menor medida, de Europa, son los más expuestos a una disrupción persistente. Los soberanos con calificaciones más bajas en Asia Meridional son más vulnerables, dada la limitación de sus reservas de divisas y sus escasos amortiguadores externos.

“Entre los países europeos, aquellos con finanzas públicas más débiles y un margen de política económica limitado son los más expuestos. En otras regiones, la diversificación de las fuentes de energía, los colchones fiscales o los mayores ingresos por hidrocarburos limitan un deterioro crediticio más amplio”, menciona el informe.

La presión crediticia sobre la infraestructura es desigual, pero en términos generales moderada. Las empresas de servicios públicos están más expuestas en mercados dependientes del Gas Natural Licuado (GNL), como Japón (A1 estable) y Corea (Aa2 estable), aunque balances sólidos, coberturas, mecanismos de traslado de costos o la diversificación de combustibles respaldan la resiliencia.

Los aeropuertos tienen una exposición directa limitada y pueden reasignar su capacidad. Costos más altos y volúmenes más débiles podrían afectar a los puertos, pero sus finanzas son sólidas.

Asimismo, los sólidos colchones de capital aíslan a las instituciones financieras de los efectos de segunda ronda. “Si bien una mayor volatilidad, un crecimiento más débil y riesgos selectivos de activos podrían afectar el desempeño, los fuertes niveles de capital compensan los riesgos crediticios”, afirma Moody’s.

Entretanto, las aseguradoras especializadas y las reaseguradoras enfrentan un mayor riesgo de siniestros elevados, pero las pérdidas deberían mantenerse moderadas para las aseguradoras diversificadas, gracias a una suscripción prudente y al reaseguro. “Es probable que el crédito privado continúe proporcionando apoyo al refinanciamiento, aunque los prestamistas serán más selectivos”, advierte.

Un conflicto prolongado aumentaría los riesgos en las finanzas estructuradas, principalmente en ABS (préstamos, tarjetas) de consumo de menores ingresos y en titulizaciones de arrendamiento de aeronaves expuestas a mayores costos de combustible y a disrupciones. Las protecciones estructurales y la diversificación mitigan los riesgos para los inversores con menor riesgo (tramos sénior).

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