Careaga falleció el viernes, cerca de las 19.00, luego de un largo periodo de internación en el sanatorio Santa Clara, donde ingresó por un problema respiratorio y pulmonar que se complicó.
En la soleada siesta se realizó el sepelio en el Cementerio de la Recoleta, donde los seres queridos de Careaga lo homenajearon recordando sus cualidades como creador y como persona. Su hermano, Rogelio Careaga, agradeció a las personas que acompañaron a la familia en los momentos difíciles y que apreciaban verdaderamente al difunto artista. Rememoró que su familia se había mudado a la casa de Enrique para vivir por un corto periodo de tiempo, pero que finalmente la estadía se prolongó mucho más. “Su generosidad y abnegación es lo que quiero agradecerle a mi hermano”, resaltó.
Osvaldo Salerno, en representación de la Secretaría Nacional de Cultura, y Margarita Morselli, por el Centro Cultural El Cabildo, que en 2011 nombró a Careaga como Maestro del arte por su labor como artista plástico, también manifestaron su admiración hacia el maestro de la geometría.
“Cuando se va un grande, el mundo se achica un poco, pero también deja la posibilidad de que la propia vida que vivió y que compartimos, y la obra que deja, permita ya tener la clave para elaborar su propia partida, porque Enrique ha sabido compartir su vida con gentileza y bonhomía, cualidades que lo caracterizaban. Adiós compañero, buen camino”, dijo Ticio Escobar, colega y amigo de Careaga.
También hicieron uso de la palabra Toni Roberto y Adriana Almada, esposa de Ángel Yegros, compañero de Careaga en el grupo Los Novísimos.
William Riquelme recordó anécdotas de Los Novísimos. Rememoró los inicios del grupo y habló sobre la amistad que conservaron luego de su desintegración. “Lo más terrible de todo es que Los Novísimos cumplen 50 años, y Enrique ya no está”, lamentó.
“Bravo, Enrique; bravo, Enrique Careaga”, gritaron los presentes al dar el último adiós con un prolongado aplauso al destacado artista plástico, que deja un rico y original acervo.