24 jun. 2026

¿Cómo era Beethoven de niño?

El padre de Ludwig, Johann, con una persistente inclinación a la bebida, tuvo una carrera bastante decepcionante como cantante en la corte del Elector de Colonia, que residía en Bonn. Fue él quien instruyó a su hijo en los fundamentos de la música y lo obligó a tocar el piano y el violín a una edad muy temprana.

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Una estatua del famoso Ludwig van Beethoven en Bonn, ciudad de Alemania en la que nació probablemente el 16 de diciembre de 1770.

dpa

Bonn, allá por la década de 1770. En el gallinero de un patio trasero se encuentra un niño llamado Ludwig van Beethoven. Al otro lado del alambrado: su vecina, Maria Fischer. Desde hace algún tiempo, a Maria le viene llamando la atención que sus gallinas apenas ponen huevos, a pesar de estar bien alimentadas.

Ahora acaba de descubrir al ladrón con las manos en la masa: “Oye tú, ¿qué estás haciendo?” El pequeño Ludwig inventa rápidamente una excusa: “Mi hermano Casper tiró mi pañuelo aquí adentro y lo quería sacar”. Resignada, la señora Fischer lanza un suspiro: “¿Qué va a ser de ti?”

La anécdota está tomada del manuscrito “Aufzeichnungen über Beethovens Jugend” (”Anotaciones sobre la juventud de Beethoven”), redactado entre 1837 y 1857 por el maestro panadero de Bonn Gottfried Fischer (1780-1864) con la ayuda de su hermana mayor, Cäcilia.

Gottfried Fischer era diez años más joven que Beethoven, que presumiblemente nació el 16 de diciembre de 1770, y pasó mucho tiempo con él durante su infancia porque las dos familias vivieron en la misma casa durante muchos años. Los Beethoven eran inquilinos de la familia Fischer.

Durante mucho tiempo, el manuscrito había sido desacreditado por los expertos, pero en 2006, Margot Wetzstein, una asistente de investigación de la Casa Beethoven en Bonn, pudo probar que el relato es asombrosamente fiable.

La credibilidad del mismo también se apoya en el hecho de que el texto no idealiza a Beethoven. Gottfried Fischer no describe al genio musical que deslumbró al público vienés con su virtuosismo, sino a un chico muy normal, y a veces bastante atrevido, de la ciudad provinciana de Bonn.

Ludwig y sus hermanos a menudo se mofaban de él por llamarse Fischer (pescador): “¡Tu padre pesca por la noche y luego cocina el pescado!”, solían burlarse, al mismo tiempo que predecían que cuando él fuese mayor, tendría que hacer lo mismo.

”Los tres hijos de la familia Beethoven no dejaban de reírse de mí, así que a menudo corría detrás de ellos y los golpeaba”, escribe Gottfried. Por el contrario, su hermana Cäcilia llamaba al pequeño Ludwig “come-notas”, por su dedicación a la música.

Al pequeño Beethoven le gustaba jugar en la arena y columpiarse. “A Ludwig van Beethoven le encantaba que lo llevaran cargado sobre los hombros, y cuando alguien lo hacía, no paraba de reírse”. Las criadas, que al mismo tiempo hacían de niñeras, a veces no prestaban la debida atención, por lo que los niños se escapaban a menudo hacia la calle.

”Los niños y las criadas de la familia Van Beethoven causaban a veces tal alboroto y disturbios en la casa de la familia Fischer que Theodor Fischer se veía obligado a instruir a madame Van Beethoven muy claramente sobre las reglas del edificio”.

Con la debida discreción, Gottfried Fischer incluso informa sobre la enuresis nocturna de Ludwig, y señala que estos episodios avergonzaban mucho a su madre. Sin revelar en qué consistía el secreto, Fischer relata que madame Van Beethoven recibió de su familia “un buen consejo” que en realidad “ayudó mucho”.

Beethoven tenía a menudo un aspecto desaliñado. “¡Deberías asearte mejor!”, le increpaba Cäcilia. A lo que Ludwig respondía: “Me da lo mismo”. Gottfried describe su apariencia como “fornido, cuello corto, cabeza grande, nariz redonda, tez negra-marrón”. Fue debido a su tez oscura que lo llamaban “el español”.

El padre de Ludwig, Johann, con una persistente inclinación a la bebida, tuvo una carrera bastante decepcionante como cantante en la corte del Elector de Colonia, que residía en Bonn. Fue él quien instruyó a su hijo en los fundamentos de la música y lo obligó a tocar el piano y el violín a una edad muy temprana.

Al principio, Ludwig era tan pequeño que tenía que subirse a un taburete para llegar a las teclas del piano. Sus compañeros de juego observaron que a veces lloraba mientras lo hacía.

A su padre no le gustaba nada que Ludwig improvisara. Una vez el niño le preguntó: “¿Pero, no te gusta lo que toco?” El padre respondió: ”Es solo producto de tu imaginación, y no es eso lo que tienes que hacer. Sigue practicando con el piano y el violín, para poder dominar bien la técnica, ¡eso te aportará mucho más!”

Las anotaciones del panadero Fischer revelan el típico dialecto de la región alemana de Renania. El mismo Beethoven debe haber hablado de manera similar. Después de todo, pasó los primeros 20 años de su vida en Bonn, la ciudad donde más rastros ha dejado antes de convertirse en mito.

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