La estrategia estadounidense de ahogar económicamente a La Habana para que caiga por su propio peso no es nueva para la Administración de Donald Trump, pero tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, se le ha dado una vuelta de tuerca retórica y material.
Desde la llegada a la secretaría de Estado de EEUU de Marco Rubio, adalid de la línea dura contra La Habana, se han sucedido las sanciones que buscan estrangular las fuentes de divisas de Cuba, un país en una crisis total que importa el 80% de lo que consume.
El presidente de EEUU, Donald Trump, se estrenó en el cargo devolviendo a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida con serias implicaciones financieras, y este fin de semana, casi un año después, advertía que a la isla no iba a llegar más crudo venezolano.
"¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba!: ¡Cero!”, afirmó en un mensaje en redes sociales luego de asegurar en varias ocasiones la semana previa que La Habana “está a punto de caer” y dejando entrever que la salida de la ecuación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, puede ser el golpe de gracia.
Muchas de las sanciones estadounidenses parecen quirúrgicamente diseñadas para atacar las principales fuentes de ingresos de divisas del país, que a falta de cifras oficiales y según diversos economistas independientes son: el turismo, las remesas y la exportación de servicios profesionales (principalmente, médicos).
En febrero de 2025, la Administración Trump reactivó la Lista Restringida de Cuba que prohíbe las transacciones financieras directas con entidades controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y su conglomerado empresarial GAESA.
Así Orbit, la contraparte cubana de la financiera internacional Western Union, quedó bloqueada y se cerró por completo la única vía formal de mandar remesas a Cuba. De esta forma, La Habana percibía ingresos y controlaba los depósitos bancarios en divisas (la retirada de efectivo está muy limitada).
Con respecto al turismo, el Gobierno estadounidense ha mantenido la suspensión de la visa rápida ESTA para quienes hayan visitado Cuba, lo que ha contribuido a que se resienta en la isla el turismo procedente de los miembros de la Unión Europea (UE).
El turismo, sin embargo, se ha resentido de forma notable en la isla desde la pandemia no solo por esa medida, sino también por el deterioro del servicio y la crisis que sufre el país.
De los 4,7 millones de turistas de 2018 se ha pasado a 1,8 millones en 2025.
La Habana y Caracas, estrechos aliados políticos durante décadas, tenían un acuerdo bilateral desde 2006 por el que Venezuela pagaba con petróleo los servicios profesionales que le prestaba Cuba.
Según datos oficiales, alrededor de 13.000 médicos cubanos se desempeñaban en el país suramericano a mediados de 2025.
Además, La Habana había enviado a Venezuela entrenadores y profesores, pero también militares y personal de inteligencia. EFE