Hastiada de silbidos, groserías y piropos, la joven holandesa Noa Jansma ideó la manera de mostrar al mundo el rostro de los protagonistas de esta interminable cadena de violencia hacia las mujeres. La idea es sencilla: tomarse una selfie con sus acosadores.
A través de una cuenta en Instagram denominada @DearCatCallers (Queridos Acosadores), Noa decidió registrar durante un mes a todo aquel que, mediante improperios u otras formas, la haya acosado estando en la calle.
En poco tiempo esta campaña se volvió viral en la red social, logrando agrupar a más de 300.000 seguidores de todo el mundo.
Los resultados de la iniciativa, más que ser aplaudidos, invitan a reflexionar y a abrir los ojos ante una realidad que no es inmune a nadie. Más de 20 fotografías fueron tomadas en un lapso de tan solo 30 días, imágenes que dejan al desnudo la situación diaria del acoso en las calles.
“Dear Catcallers” se ha convertido en un espacio de debate global con la finalidad crear conciencia sobre la cosificación de las mujeres en la vida cotidiana.
Mediante el hashtag #DearCallCallers, la joven ha invitado a otras mujeres del mundo a que contribuyan a este proyecto son sus propias fotos.