A fin de lograr que niñas de áreas rurales se conviertan en emprendedoras, y promover la educación ambiental entre ellas, la Fundación Moisés Bertoni abrió este año un Colegio Técnico en Ciencias Ambientales. <br/><br/> El instituto está ubicado dentro de la Reserva del Mbaracayú, ya que la idea inicial era acercar y hacer conocer ese patrimonio natural a la gente. Desde este año, 51 niñas paraguayas, hijas de campesinos, de la comunidad Aché y de migrantes brasileños que viven en Canindeyú, cursan el primero de la Media en el colegio reconocido por el Ministerio de Educación. <br/><br/> “Nosotros decimos que hoy tenemos 50 nuevas familias guardabosques. Cuidan la reserva porque sienten un beneficio directo. Ofrecemos educación de calidad a las chicas. Queremos formar mujeres emprendedoras rurales”, explicó Yan Speranza, director ejecutivo de la Fundación Moisés Bertoni.<br/><br/> Agregó que la idea es que las adolescentes sepan generar negocios y aprendan a ganar dinero para que cuando vuelvan a sus comunidades enseñen a sus familias lo que aprendieron. <br/><br/>En el colegio, las chicas reciben clases teóricas y prácticas. Es así que durante una semana participan de aprendizaje en aula y otra realizan trabajo de campo. <br/><br/> Además de las materias tradicionales básicas requeridas por el Ministerio de Educación, las chicas aprenden en la huerta, en el tambo, en el vivero y con clases de turismo. Ellas producen, entre otras cosas, dulce de leche, queso y otros de los alimentos que consumen. <br/><br/>"La escuela tiene que ser autosuficiente en el futuro. Ella tiene que generar la posibilidad de cubrir sus gastos operativos. No podés ser emprendedora en teoría, sino que haciendo que funcione algo”, agregó Speranza.<br/><br/> Como un comienzo de ello, las chicas crearon una cooperativa, a través de la cual venden queso y dulce de leche. Actualmente están trabajando en la plantación y posterior comercialización de ka′a he′ê y en la formación de un vivero. <br/><br/>CUOTA SIMBÓLICA. Las alumnas, quienes viven en la institución, tienen una cuota simbólica de G. 50 mil, que incluye la enseñanza, los libros, el uniforme, el hospedaje y la comida. Si sus familias no pueden pagar ese monto, pueden entregarlo en especies, como mandioca, arroz, poroto o el alimento que cultiven. También ayudando con alguna construcción o limpieza del colegio. <br/><br/> La idea es que lo económico no les imposibilite a las chicas seguir estudiando. <br/><br/> PARTICIPACIÓN. La directora de la institución, Celsa Acosta, explicó que las estudiantes participan también de foros. <br/><br/>El mes pasado asistieron al de la organización Junior Achievement, en San Bernardino, donde una de las alumnas ganó un premio en el área de comunicación. <br/><br/>Si el colegio no existía, varias de las alumnas hubieran dejado de lado muchos sueños. <br/><br/>PROGRAMA “DISCRIMINACIÓN POSITIVA"<br/><br/> El colegio está dirigido solamente a mujeres, porque según estudios que tuvieron en cuenta los creadores del Centro Educativo Mbaracayú, el papel que juega la mujer cuando logra empoderarse económicamente en sus comunidades es muy positivo. <br/><br/>"Queremos desarrollar un programa que se llama “Discriminación Positiva”. Las mujeres son las que primero invierten en la familia, en educación, en salud, y empieza a haber una multiplicación muy positiva. Pero muchos de los programas no están dirigidos a mujeres. El tema de decir unisex esconde discriminaciones que existen en este tipo de sociedades bastante machistas”, explicó Yan Speranza, director de la Fundación Moisés Bertoni. Agregó que normalmente, cuando se dice que un colegio es unisex, las familias envían al varón y ni siquiera le presentan a la hija. <br/><br/>"Para evitar eso preferimos abrir solo para mujeres. Consideramos importante que las sociedades comiencen a empoderar a sus mujeres, que están discriminadas. Solo mujeres, para que las familias entiendan que puede ser fantástico enviar a las chicas para comenzar a cambiar”, dijo. <br/><br/>"ES DIFERENTE LA ENSEÑANZA"<br/><br/>"Me gusta mucho esta escuela. Me encanta porque me ayuda a aprender y a realizar muchas cosas que nunca antes hice en mi vida. Yo soy de Ypehû, la menor de cinco hermanos. Si no era por este colegio, hubiera estado estudiando en mi ex escuela de Ypehû, pero es muy diferente la enseñanza. Acá tenemos más materias y otras cosas que en el colegio normal no existen. Quiero terminar y ser una técnica ambiental."<br/><br/>"QUIERO SEGUIR ESTUDIANDO"<br/><br/>"Soy de la comunidad Arroyo Bandera. Me siento muy bien en este colegio y mi familia está muy feliz porque estoy cursando en el centro. Tuve suerte de haber entrado, es una gran oportunidad. Me gusta ética, formación, trabajar en la chacra, el tambo y proteger el medio ambiente. Tengo muchas amigas muy lindas y buenas. Soy la menor de cinco hermanos. Me gustaría seguir estudiando. Quiero ser profesora."<br/><br/>