Asunción recupera su cielo y, con él, parte de la imagen de su historia arquitectónica, debido, en parte, al soterramiento de los cables aéreos en arterias como la calle Palma y recientemente Presidente Franco. Al levantar la mirada, quienes transiten por el área ya no se encuentran con la maraña de conexiones que durante décadas impidió ver el paisaje.
Hoy el horizonte se presenta abierto, y esto permite observar mejor a los edificios históricos. Esta iniciativa, aunque criticada por diversos sectores por ser una apuesta “cosmética”, devuelve parte del protagonismo a las fachadas de las edificaciones, puesto que cada una cuenta la historia de una Asunción pasada y elegante que ahora por lo menos puede ser apreciada con mayor integridad.
Ciudadanos consultados por ÚH coincidieron en que este avance es necesario y que la ciudad se ve “mucho más linda”, destacando que la ausencia de cables permite una visión más armónica del patrimonio histórico en el microcentro.
Resaltaron que se trata de un aporte que da belleza y claridad a un sitio que debería empezar a considerarse como un paseo obligado, si tan solo las obras se mantuvieran y se aplicaran a otros aspectos, como las calles, las veredas y las plazas deterioradas.
El tramo de Presidente Franco sin cables empieza más allá sobre Eligio Ayala, con la Estación del Ferrocarril frente a la Plaza Uruguaya. Más adelante, en el cruce con México, se empiezan a ver otros inmuebles, pocos de ellos renovados, pero aún así liberados de las líneas que manchaban la visión del cielo. Pese a ejemplos que dejan mucho que desear, como los que se encuentran al costado de la Dirección Nacional de Migraciones, o el Edificio Ateneo que destaca por su dejadez, sitios como la Dirección de Ingresos Tributarios y el Teatro Municipal de Asunción logran imponerse en el paisaje.
Un ejemplo emblemático, pero en la calle Palma es el edificio de Pérez Ramírez, donde se pueden distinguir detalles artísticos únicos, como una gárgola, que anteriormente pasaba desapercibida. Del mismo modo, el Archivo Nacional y el emblemático edificio Staudt (este último recientemente restaurado) han cobrado una nueva vida visual liberados de los cables.
La nueva visibilidad de los edificios remarca de esta manera la importancia de continuar con proyectos de restauración, como los que se ven en el Museo de Economía, en el Hotel Palmaróga, en el área de la Vicepresidencia y la Casa Fratta. La percepción de los peatones indica que este es un buen primer paso para revitalizar el microcentro.
No obstante, la mayoría de ellos también señala que la nueva vida de los edificios debe ir acompañada de una mejor iluminación y la unificación de las veredas, atendiendo a que la mayoría de ellas se ven disparejas, sucias y rotas.
“Este trabajo nos permitirá alcanzar transformar la ciudad en un lugar más habitable y atractivo”, aseguró la primera dama, Leticia Ocampos, sobre las obras que, a partir de 2026, apuntan a expandirse hacia las calles Benjamín Constant y Estrella.
La obra demandó una inversión de G. 38.600 millones. Es encarada por la ANDE junto con la Oficina de la Primera Dama, como parte de los preparativos para el aniversario número 500 de la ciudad.