18 abr. 2024

Chiquitunga saca del claustro a 60 carmelitas para su beatificación

Solo el papa Francisco y Chiquitunga logran que las hermanas carmelitas salgan de sus conventos donde viven aisladas del mundo exterior. Monjas de Uruguay y Brasil se unirán hoy a las carmelitas descalzas del Paraguay que abandonarán sus claustros para participar de la misa de beatificación de la venerable María de Jesús Sacramentado.

La última vez que salieron del monasterio las carmelitas paraguayas fue en julio del 2015. “Salimos por última vez del claustro con la venida del Papa”, apunta Raquel Pizzurno, superiora de las carmelitas descalzas de Asunción.

Cuenta que salen también solo en algunas ocasiones cuando la congregación organiza reuniones a nivel de todos los Carmelos. 11 hermanas uruguayas y otra brasileña de la misma orden acompañarán a las 48 carmelitas de todo el país durante la ceremonia de Beatificación de Chiquitunga que se iniciará a las 16.30.

Al principio de la eucaristía, el punto central de la fiesta de beatificación en el estadio de Cerro Porteño, un coro de carmelitas cantará el poema que Chiquitunga escribió en uno de sus diarios íntimos: Todo te ofrezco, Señor.

Las propias religiosas le pusieron melodía al soneto de María Felicia que entonarán también –junto con el coro de la Schola Catorum– cuando se corra el velo que cubre su retrato hecho con rosarios provenientes de todo el mundo.

Ritual. Antes de la lectura del decreto papal, el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, dará cuenta del pedido de beatificación elevado a la Santa Sede. Mientras que el fray Romano Gambalunga, postulador de la causa, hará una reseña de la vida de la venerable y elevará el pedido de que Chiquitunga sea elevada a los altares santos.

El cardenal Angelo Amato, prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, leerá en latín la carta del Papa en la que responde al pedido de beatificación por parte del purpurado y por el cual se declara beata a María Felicia.

Tras este ritual, Chiquitunga pasará a formar parte de los altares santos como la primera beata del Paraguay.

“Es importante no solo para la Iglesia Católica, sino también para el Paraguay; porque una santa o un santo –en este caso una beata– es una bendición del Señor al país. Porque los santos son bienhechores de la humanidad: Hacen bien y es por eso que es muy importante tener ese ejemplo de humanidad buena que hace más buena nuestra humanidad”, expresó el cardenal apenas salía ayer del aeropuerto Silvio Pettirossi.

Amato fue recibido por monseñor Valenzuela, en su calidad de presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), el nuncio apostólico Eliseo Ariotti y directivos de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac). La Banda Pa’i Pérez, del Colegio Salesianito, le puso melodía a su arribo.

Santidad. Para iniciar el proceso de canonización, se contarán los milagros atribuidos a Chiquitunga que hayan ocurrido luego del 7 de marzo, fecha en que el Santo Padre firmó el decreto de beatificación. “Todo lo que sucedió antes no serviría para su canonización”, apuntó Raquel.

“Es una inmensa alegría, inmensa felicidad que Dios haya querido elegir a una de nuestras hermanas para glorificarla” , hermana Raquel, superiora carmelita.