La ucraniana Lyudmila Olyanovska, campeona de Europa, consiguió la medalla de bronce al cruzar la meta 28 segundos después, mientras que la mexicana Alejandra Ortega, novena con récord personal (1h31:04) y la guatemalteca Mima Ortiz, duodécima con 1h31:32, fueron las mejores latinoamericanas.
En Sevilla'99, escenario del primer doblete chino, la marcha femenina se había disputado por primera vez a la distancia de 20 kilómetros, el doble que antes.
A poco de sonar el disparo de salida en el estadio, a las 8.30 horas con 26 grados y un 61 por ciento de humedad, Liu Hong, la plusmarquista mundial, se fue por delante con su compatriota Lu, marchando a 4:25 el mil, junto a Drahotova
El 6 de junio pasado, en La Coruña (España), Liu había batido el récord del mundo por 26 segundos para dejarlo en 1h28:38. Su trayectoria en Mundiales era muy notable -bronce en 2009, plata en 2011, bronce en 2013-, pero el oro se le había resistido.
Lu partía con la segunda mejor marca entre las 50 participantes (1h25:12) y había vencido a Liu en los campeonatos nacionales, adelantándola en el último kilómetro.
La prueba del Mundial, por tanto, se convirtió desde el primer mil en la revancha del campeonato chino. La ausencia de Rusia, ganadora de los últimos siete títulos y ahora bajo la estrecha vigilancia de la IAAF y la Agencia Mundial Antidopaje, reducía las opciones europeas frente a la armada china.
Drahotova, de 20 años, séptima en Moscú 2013 después de haber liderado durante media prueba y medallista de bronce en los Europeos el pasado año, renunció a seguir a las chinas cuando pasaron por el quinto kilómetro en 22:24, a una media de 4:28.
Alejandra Ortega encabezaba la representación mexicana, décima en ese punto, seguida de la peruana Kimberly García, a la postre descalificada.
Al paso por el ecuador (44:19), las chinas habían aumentado a 26 segundos la brecha con las perseguidoras, un cuarteto formado por las italianas Giorgi y Elisa Rigaudo, Olyanovska y la brasileña Erica de Sena. Ortega iba novena, una posición que no abandonó ya hasta el final.
En el km 15 la pareja china seguía enfrascada en su duelo particular. Su ventaja estaba descendiendo: 21 segundos sobre Olyanovska y 23 sobre Giorgi, pero era suficiente para proteger el doblete y jugarse la victoria al esprint. Las dos primeras italianas fueron descalificadas poco después.
Las dos chinas intercambiaron algunas palabras poco antes de penetrar en el túnel y, sin atacarse en la pista, cruzaron la meta en el mismo segundo (1h27:45), con Lui por delante. Olyanovska arribó 28 segundos después para subir con ellas al podio.