Cuando aún se recupera de las secuelas del terrible terremoto del pasado febrero, Chile vive el drama de 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad y afronta renovadas tensiones indigenistas, Piñera ha convocado el sábado a los chilenos a “una fiesta de unidad, esperanza y futuro”.
El presidente les ha invitado a “impregnarse y empaparse de este espíritu, de un país que celebra su Bicentenario y que se prepara para escribir las páginas más hermosas de su historia”.
Una de sus más estrechas colaboradoras, Pauline Kantor, responsable de la Comisión Bicentenario de Chile, confía en que las recientes adversidades sufridas por los chilenos servirán para fortalecer el sentimiento patriótico.
“Somos un pueblo solidario que en los momentos de necesidad ha sido capaz de levantarse y salir adelante”, declaró en entrevista con Efe.
“Los momentos difíciles que hemos vivido -primero con el terremoto, luego con los mineros, y ahora con los mapuches- finalmente nos hacen crecer y madurar como país”, aseguró.
A juicio de la asesora, lo que diferencia a Chile de las otras naciones latinoamericanas que celebran el bicentenario de su independencia es que a pesar de que su historia ha estado cuajada de “dolores y divisiones”, el país llegó a esta cita “con la madurez necesaria para darle vuelta a la página”.
“La etapa en la que estamos nos puede permitir que en un mediano plazo seamos un país desarrollado. Vamos camino de jugar en otras ligas”, dijo.
El objetivo primordial que Chile se plantea para los próximos años es que haya oportunidad para todos “y que la gente, con su esfuerzo, sea capaz de salir adelante”, subrayó.
“Queremos llegar al tricentenario como un país moderno, desarrollado e igualitario, en el que haya menos diferencias entre ricos y pobres”, apuntó.
Si hubiera que elegir un símbolo del bicentenario ese sería sin duda la gigantesca bandera nacional que el próximo viernes se instalará en plena Alameda, frente al emblemático palacio presidencial de La Moneda, escenario en 1973 de un cruento levantamiento militar.
Pero han transcurrido casi cuatro décadas desde ese traumático acontecimiento para la democracia chilena y ahora el presidente Piñera recalca que ha llegado la hora de “construir el futuro, no de administrar el pasado”.
Por eso cuando se cumplan 200 años de la primera Junta de Gobierno este próximo sábado, Piñera pronunciará un discurso que realzará la idea de que “Chile es un país que a pesar de su diversidad, está unido, y que éste es un momento para soñar con el país que todos queremos”, adelantó Kantor.
“Hay muchos motivos para celebrar -recalcó-, fuimos capaces de pararnos rápidamente después del terremoto y ser solidarios, y también el hecho de haber conseguido ser el país que somos, del que yo creo que tenemos que estar orgullosos”.
Antes de que esta periodista experta en comunicación estratégica fuese designada secretaria ejecutiva de la Comisión, Piñera había nombrado para el cargo a Julio Dittborn, un ex parlamentario de derechas que a los pocos días renunció debido a la falta de recursos.
Kantor asumió pocas semanas después con el firme propósito de “salir a buscarlos”.
Por decisión de Piñera, la sede de la Comisión Bicentenario se trasladó al Palacio de la Moneda para que trabajara directamente a las órdenes del presidente de la República.
En una velada critica hacia los gobiernos de la Concertación, Kantor afirmó que antes de que Piñera fuera investido presidente “prácticamente no había nada preparado” para celebrar el 200 aniversario de Chile.