Cada obispo ejerce su ministerio en toda su diócesis, en cuya catedral se sienta en la cátedra, como quien preside en el lugar de Dios Padre. La fiesta de la cátedra de san Pedro conmemora el hecho de que Jesucristo hizo de Simón y de sus sucesores en Roma la roca sobre la cual edificó su Iglesia. Mateo cuenta que mientras los discípulos no entendían el sentido de los milagros ni quién era Jesús, tuvo lugar la confesión de Pedro y la promesa del primado (cf. Mt. 16,8-20).
El libro de Samuel anunciaba a un descendiente de David a quien Dios trataría como a su hijo (cf. 2 S 7,14). David prometía construir un templo para Dios. Jesús anuncia otro templo, la Iglesia: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.
Jesús hace otra promesa a Pedro: “Te daré las llaves del Reino de los Cielos, y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos”. El profeta Isaías había anunciado que se pondría la llave de la casa de David sobre los hombros del mayordomo del palacio real: como representante del rey, abría y cerraba cada día la vida administrativa del pueblo (cf. Is. 22,22). Jesús abre las puertas del cielo; como nuevo David, tiene “la llave de David” (Ap. 3,7).
Después del primado de Pedro, Mateo cuenta cómo escribas y fariseos cerraban a los hombres las puertas del cielo (cf. Mt. 23,13).El Señor da a Pedro y a sus sucesores el poder de perdonar o no los pecados. El día de la resurrección, en un atardecer de paz y de alegría, Jesús soplará sobre sus discípulos: instituye el sacramento de la penitencia (cf. Jn. 20, 22-23).
El obispo de Roma es “como sucesor de Pedro, el principio y fundamento permanentes y visibles de la unidad” de la Iglesia. Goza de la infalibilidad en cuanto a la fe y las costumbres. Lo llamamos “Papa”, palabra griega que designa al padre. Con cariño filial, san Josemaría enseñó a rezar mucho por el Papa, cuya paternidad participa de la de Dios.
(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2024-02-22/)