Según los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) al cierre del mes de abril pasado, tres de cada 10 empresas que operan en el segmento de las casas de cambio registran pérdidas. A nivel de sistema, las utilidades al cuarto mes de 2024 ascendieron a G. 25.108 millones, cifra superior al 2023, pero inferior a años anteriores.
“Estamos trabajando en un proyecto de modificación de la ley de casas de cambio, que es la Ley 2.794 del año 2005. La ley el año que viene estaría cumpliendo 20 años y creemos que es una ley que actualmente debemos ya modernizar y empezar a tener en cuenta ya otro tipo de productos y servicios que se están ofreciendo”, manifestó.
Citó la posibilidad de operar con dinero electrónico dentro del mercado como un ejemplo de innovación que se puede incluir a través de un nuevo marco legal, entre otros temas.
“Otra posibilidad es la de cambiar el nombre de las casas de cambio, que estas dejen de llamarse así, para mitigar el estigma que se tiene y producir un derisking (menor percepción de riesgo) a nivel nacional e internacional”, indicó.
Un ejemplo que puso es el de la venta de pasajes. “Queremos ver ya otros nichos de negocio ya no solamente el tema de cambio, de arbitraje, sino también ir viendo otro tipo de negocio (...) la actual ley, la 2794, prohíbe a las casas de cambio que puedan vender pasajes, y si uno ve a uno ve que varias casas de cambio legalmente autorizadas y habilitadas por el Banco Central están en las distintas terminales de nuestro país, cuál sería el inconveniente de que estas casas de cambio pudiesen vender pasajes”, indicó.
Sobre el derisking, agregó que a nivel regional (sobre todo en Brasil) se tiene la experiencia de la utilización de una certificación de cumplimiento de las normas técnicas y legales que es una cuestión que puede instaurarse en Paraguay, con la finalidad de garantizar las operaciones en una empresa de cambios.
“Esto no solo se relaciona con el tema de lavado de dinero o de verificación contable, por ejemplo, sino que va mucho más allá en el sentido de que verifica el cumplimiento efectivo de las normas dentro de la entidad, si es que las personas han sido debidamente capacitadas, si se cumple el manual y todo lo demás”, detalló.
complejo. Mayor recordó que las casas de cambio vienen atravesando años complicados y recordó que piden a las autoridades evaluar la posibilidad de ajustar normas para facilitar la operativa de las empresas formales, ya que se compite con un sistema informal fuerte.
El principal pedido que realizan pasa por la modificación de los umbrales a tener en cuenta para la aplicación de lo que se conoce técnicamente como debida diligencia simplificada, para de esta manera permitir una mayor cantidad de operaciones sin trámites que alejen a los clientes.