10 may. 2026

CARTA DEL ABOGADO JORGE BOGARÍN

Señor director: Me dirijo a usted en ejercicio del derecho constitucional a réplica en relación a una serie de artículos aparentemente redactados y suscriptos por Luis Bareiro.

Los mismos se refieren a una causa que investigaba una supuesta lesión de confianza por parte del Ing. Paul Sarubbi Balansá contra el patrimonio de la Entidad Binacional Yacyretá.

Refiere el periodista algún tipo de colusión con la Sra. agente fiscal de la causa Nancy Salomón y al respecto formulo, con ruego de publicación, las siguientes aclaraciones:

He remitido una nota al señor Luis Bareiro, pero mis aclaraciones han sido publicadas en forma cercenada, entrecomillando algunas frases y realizando interpretaciones que podrían ser tergiversadas o desnaturalizadas.

1. Niego cualquier tipo de acuerdo ilegal con la Sra. agente fiscal en el marco de la citada causa. Sí he conversado con la titular de la acción, y la misma consideró necesaria la realización de una pericia.

El marco procesal acordado establecía que si las pericias determinaban que no hubo perjuicio patrimonial la decisión sería desestimar la denuncia. Caso contrario, la decisión lógica sería continuar la causa con la correspondiente imputación.

2. Hemos contratado para dicha pericia a los peritos Osmar Magín Gómez y Augusto Mengual. Las constancias de pago en el marco de una contratación en el ámbito del derecho privado ya han sido presentadas al agente fiscal Arnaldo Giuzzio: contrato, pericia realizada, depósito del cliente, pago al perito, copia de cheque y factura con el correspondiente pago del impuesto al valor agregado.

Es el único pago efectuado por mi parte en dicha causa, es un pago absolutamente legal, al tiempo de negar que haya pasado por mis manos pago ilegal alguno a los funcionarios que desempeñaron función pública en dicha causa-fiscal o perito contratado por el Ministerio Público.

3. El pago citado en el punto anterior es del diez por ciento, guaraníes cuarenta millones (G. 40.000.000) del supuesto perjuicio alegado por la entidad en uso irregular de fondos fijos (guaraníes cuatrocientos millones).

4. En cuanto al supuesto correo electrónico, no conozco su origen o forma de obtención. Dije sí haber dado instrucciones a mis asistentes, a los efectos de informar la marcha del proceso al cliente.

Bajo ningún sentido debe interpretarse como confesión de acto ilegal alguno ni de autenticidad del mismo.

5. En cuanto a mis actuaciones, en el marco de la citada causa me he puesto en forma inmediata a disposición del agente fiscal Arnaldo Giuzzio. Asimismo, he solicitado al presidente del Colegio de Abogados, Dr. Óscar Paciello, constituya una comisión ad hoc conformada por abogados notables y representativos para que revisen y juzguen mis actuaciones. Por otra parte, estoy solicitando al presidente de la Corte para que, a través de la Superintendencia de Tribunales, realice idéntica labor en el marco del correspondiente sumario administrativo, si así lo considera pertinente.

Sin otro particular, aprovecho la oportunidad para saludarlo muy atentamente al tiempo de formular reserva de acciones legales contra aquellas personas que han procedido o están procediendo en forma ilegal contra mi persona.

Dr. Jorge Enrique Bogarín González

Matrícula Nº 2.469

¿HACIA UNA PATRIA GOLPISTA Y CONSERVA-DURA?

Cuando hubo sobradas razones para hacer juicios políticos, a Wasmosy, a Cubas, a Lucho, a Nicanor, a ministros de la Corte, a algunos narcodiputados y jueces vendedores de sentencias, las causas y acusaciones quedarían congeladas en el freezer de las memorias.

Nadie estaba libre de pecados como para arrojar la primera piedra y casi todos estaban unidos en compadraje al rebaño del gran arquitecto, es decir, ese cambalache tanguero llamado “masonería”.

Claro, eran correligionarios o pares y resultaba incómodo para los “representantes del pueblo” apuntar con el índice, cuando tres dedos les señalaban sus propias caras descaradas.

Es natural con tanto techo de vidrio. Pero eso era antes de ir a la planicie. Ahora hay luz verde para amenazar a un poder del Estado con el dichoso cuco del juicio político. ¿Las causas? Si no las hay, se inventarán o sacarán de la galera.

Ahora se justifica, para ellos, cualquier juicio a un presidente -por la causa que sea- si éste le haya arrebatado privilegios y mandado al mazo a su partido fracturado en dos pedazos; uno herrado y otro estrellado.

Claro, ciertos exponentes de la “aristocracia liberal”, con gusto se sumarán al clamor de los golpistas, que total hay un vice liberal a quien aupar al trono de López, aunque éste sea un chambón y no tenga respaldo político popular.

La consigna es tirotear a Lugo, con las armas que sean, con buena o mala puntería. Da lo mismo, con tal de conquistar el sillón según los azules; o retornar a él, según los coloretes que nunca se fueron del todo.

Claro que, antes, los golpes se daban desde los feudos castrenses y a la carta, que los sables y las botas eran buenos argumentos a falta de otros más “institucionales” y éstos, no los había menester para nada.

Nunca importó a los partidos tradicionales la voluntad popular ni el veredicto de las urnas. Siempre el poder era, y es, nada más que un medio de enriquecerse, un objeto a conquistar para llenar faltriqueras y estómagos.

Nada que ver eso de “buscar el bien común”, que por ahora es el menos común de los bienes. Lamentablemente, los cuarteles hacen oídos sordos a los sórdidos clamores de los políticos hoy por hoy.

Las botas respaldan a los votos y hay que buscar otro camino menos trillado... pero “más constitucional”.

Los paraguayos, al menos desde 1820 (no se cuentan las conspiraciones entre los conquistadores, que también las hubo), mantienen una soterrada tradición golpista y conspiradora, por cualquier quítame de allá esas pajas. Casi consuetudinaria, diría, que la ley más observada es la de la fuerza bruta (mbarete) y pocos escapan a esa regla áurea.

Esperemos que la cordura se imponga (¿No es pedir mucho a estos tilingos?) y la voluntad popular sea respetada a rajatabla.

La ciudadanía está expectante y lista para salir a las calles, no a defender al ciudadano Lugo, sino a la voluntad del Soberano -y no bastarán porras y balines de goma de los pretorianos para detener a esa marea humana llamada pueblo- que no está dispuesto a trocar democracia por barbarie.

El desafío está servido.

Celso Aurelio Brizuela