“Con las armas no se imponen órdenes mundiales ni el nuevo orden, fruto del orgullo o del capricho de las naciones”, afirmó el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, al referirse a las guerras y especialmente a Estados Unidos e Israel contra Irán que ponen en vilo al mundo.
Esto durante la misa celebrada ayer en la Catedral Metropolitana, en el marco del cuarto domingo de Cuaresma, ocasión en la que el purpurado paraguayo sostuvo que la verdadera autoridad no se mide ni se sopesa por el poder de las armas acumuladas ni por la fabricación de equipos de combate”, expresó, al advertir que esa lógica responde al “ojo por ojo”.
Recordó que el mismo san Pedro nos recuerda que “el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar” y que hoy ese rugido se escucha, ‘‘y se ha escuchado siempre en todas las guerras, en el estruendo de las armas, en el rugido de las explosiones y en el sonido de las alarmas, que buscan devorar la dignidad de las personas, destruir pueblos y sembrar muerte entre sus habitantes.
‘‘Es el rugido de los corruptos, devoradores del bien común, que despachan y trafican drogas y armas para engordar sus propias ambiciones”. Martínez también alertó sobre el impacto humano de los conflictos armados y rechazó que las muertes de civiles sean minimizadas como consecuencias inevitables de la guerra.
“Matar personas no puede reducirse a lo que algunos llaman daños colaterales. Cada vida humana es sagrada y ninguna estrategia puede justificar la destrucción de la dignidad de las personas’’.
El purpurado se solidarizó con los hermanos y hermanas, con las familias que han perdido la vida en estos intercambios de bombardeos y misiles.
Mencionó el drama humanitario de ‘‘multitudes de refugiados se ven obligados a huir para sobrevivir ante estas amenazas y matanzas que siguen sembrando dolor”.
Recordó el llamado del papa Francisco a trabajar por la paz. “Nos unimos a la intercesión del Santo Padre que nos llama a una profunda paz por el cese de enfrentamientos, discordias y muertes”.
El primado de la Iglesia católica paraguaya exhortó a los responsables políticos a poner fin a la violencia que sacude a los pueblos y respetar la vida humana. “Apelamos a que los jefes de las naciones hagan respetar la vida y pongan fin a las masacres y muertes”.