Entre otros aspectos, el informe detalla que Paraguay está expuesto a enfrentar fenómenos extremos de forma más frecuente, considerando que estos aumentaron desde 0,6 eventos promedio por año en 1980-1999 a 1,5 por año en el período 2000-2021. A su vez, indica que las personas afectadas por este tipo de choques en promedio anualmente pasaron de 35.000 a 142.000.
Esto se explica principalmente por la mayor incidencia de las sequías y, en menor medida, por las inundaciones y las tormentas, según los análisis. Por otro lado, las proyecciones climáticas señalan que las temperaturas medias se incrementarán en el país, en línea con el promedio de América Latina y el Caribe.
Así, se estima que las temperaturas en Paraguay en 2081-2100 serán 1,0°C mayores que en 1985-2014, y que, el calor extremo se sentirá cada vez más en las ciudades. Durante la década de 2011-2020, el 78% de las ciudades de Paraguay tuvieron por lo menos una ola de calor y 22 de cada 100 tuvieron olas de calor severas.
Además, las precipitaciones se reducirán y esto, en conjunto con las temperaturas altas, redundará en una mayor aridez (pasando del 3% del territorio en 2014 al 26% en 2100, en un escenario de emisiones altas), afectando particularmente al sector agropecuario, dice el reporte.
En este escenario, se identifican riesgos como la afectación de la disponibilidad de agua en los ríos, lo cual podría influir en la cantidad disponible para la generación de energía hidroeléctrica. Asimismo, se podrían dar períodos de sequía más prolongados y lluvias más intensas, lo cual dificulta la planificación y la operación de las centrales.
medidas. El CAF sostiene que señala que para hacer frente a la compleja situación, se deben apelar a políticas de adaptación de sinergias positivas consecuentes con la inclusión social y el crecimiento económico, entre otros aspectos fundamentales. “Para atender las necesidades de adaptación destacan cinco grupos de políticas: prácticas de agricultura sostenible, soluciones basadas en la naturaleza, inversiones en infraestructura de adaptación, políticas para el manejo de riesgo de desastres y medidas regulatorias”, resaltó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo del banco CAF.
Ernesto Schargrodsky, director de Investigaciones Socioeconómicas de CAF, resaltó que el informe de la entidad permite evidenciar que el cambio climático ya no es una amenaza, sino más bien una realidad. “Esto nos obliga a actuar en términos de adaptarnos frente a ese cambio climático en términos de reducir las mitigaciones, pero también en términos de pensar qué oportunidades productivas se abren para la región” , manifestó.