Política

Cachito y su pacto pegado con saliva con la oposición

 

El pacto con la oposición que llevó a la presidencia del Congreso al colorado abdista Óscar Cachito Salomón solo fue pegado con saliva y prácticamente se mantiene en forma forzada porque no se logran coincidencias.

Las críticas de los aliados se recrudecen hacia el Poder Ejecutivo, y principalmente contra el presidente Mario Abdo Benítez, a quien no se cansan de cuestionar por su incompetencia, y su condescendencia con su entorno, en medio de denuncias de corrupción, que se ve agudizada en esta pandemia.

Además de repartirse cargos en la mesa directiva del Senado y en las comisiones asesoras permanentes, en las que hubo pulseadas, otros posibles acuerdos se encuentran trabados como el caso de la definición de la terna para la Subcontraloría, que está vacante desde que el actual contralor, Camilo Benítez, asumió como titular del ente.

Pareciera ser un cargo irrelevante pero la pelea es feroz a pesar de que el que salga elegido por la Cámara de Diputados para ocupar el puesto solamente tendría menos de un año de mandato, ya que coincide con el mandato del contralor Benítez, que fenece en el 2021.

La oposición está midiendo su fuerza, ya que a toda costa tanto el Frente Guasu como el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se mantienen en que los integrantes de la terna no deben responder a la ANR, y el argumento que esbozan es el equilibrio de fuerzas, porque Benítez es colorado.

Prácticamente el partido de gobierno no necesita hacer mucho esfuerzo porque esta vez tiene el guiño de los senadores del Partido Hagamos, que presiona para que Mario Florenciañez, secretario de la Contraloría y con afiliación colorada, integre la terna.

Cachito Salomón, quien ya logró su anhelado sueño de presidir el Congreso, de boca para fuera alega que el espacio corresponde a un “no colorado”, pero al mismo tiempo se sienta en la gradería a ver cómo los opositores se pulsean el cupo.

Desbande. Ni siquiera es capaz de tomar una postura, y prefiere ausentarse cuando los temas son críticos y atañen al Ejecutivo, como ocurrió con el veto al proyecto que cancela las facturas de ANDE y Essap, que tuvo los votos para el rechazo en el Senado.

Salomón prefirió desaparecer en ese momento, en el que una vez más quedó demostrado el desbande dentro de su bancada, que hasta el momento tampoco concilia un liderazgo, tras la renuncia de Enrique Bacchetta.

Pareciera incluso estar ajeno a las trifulcas, y con el perfil bajo que lo caracteriza, y en su hábil juego de dos puntas, orondamente ya se mostró muy cerca de Marito recientemente en un recorrido por Itapúa.

En Senado hay varios puntos que deben definirse, pero no se están conciliando las posturas, lo que deja en evidencia la fragilidad del acuerdo que llevó a la conformación de la actual mesa directiva.

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