Por Darío Bareiro Fariña
CAACUPÉ
En comparación con años anteriores, la Virgen de Caacupé recibió el doble de visita durante la última festividad mariana, según informó el obispo de Caacupé, monseñor Claudio Giménez. La visita del papa Francisco en julio pasado influyó en la masiva peregrinación hacia la Villa Serrana.
“Algunos hacen los cálculos de tantos millones de personas, pero es difícil llegar a una conclusión fiable, cierta. Pero, lógicamente, hemos tenido muchísima gente. Aquí entre nosotros calculamos que fácilmente fue el doble de los últimos años”, indicó el obispo destacando que hay un despertar, un crecimiento de amor, un crecimiento cada vez más intenso hacia la Madre del cielo.
“Esto creció mucho más todavía con la venida del Papa. Y, se merece la Inmaculada un gesto de gratitud de parte de sus hijos. Y, en todo este tiempo de gracia, la Iglesia nos ha venido planteando algo muy grande, nos trajo de vuelta al recuerdo en forma masiva la propuesta bella de la misericordia”, destacó.
Ayer, con el rezo de la octava se cerró otro capítulo de fe y devoción mariana, en Caacupé. Nuevamente, mucha gente participó de la misa del octavario en la plazoleta de la Basílica. Al término de la eucaristía, tuvo lugar la tradicional procesión de la imagen por las calles de los alrededores del templo, marcha que fue acompañada musicalmente por la banda de músicos de la Dimabel de Piribebuy.
Posteriormente, los cantos dedicados a la Inmaculada llegaron hasta la plazoleta y los devotos despidieron a la Virgen agitando los pañuelos blancos mientras que la imagen era introducida en su trono que se encuentra en el interior de la Basílica.
Se espera que el próximo año la concurrencia de peregrinos sea igual o mayor.