San Pablo hace referencia en sus escritos al hecho fundamental de su vida, que leemos en la primera lectura de la Misa. Quedaría grabado para siempre en su alma: Cuando estaba de camino, sucedió que, al acercarse a Damasco, se vio rodeado de una luz del cielo. Y al caer a tierra, oyó una voz que decía: Saulo, ¿por qué me persigues? Él contestó: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
Abril 23, 2015 10:00 p. m.