26 ene. 2026

La Negrita, galardonada por sucesión exitosa en la firma

El fundador, Benedicto Heibl, cedió la dirección a su hijo Rodolfo Hiebl y hoy maneja las riendas del negocio, la hija de este, Bettina, quien ha introducido innovaciones en la empresa y con la ayuda de sus colaboradores y la supervisión de su padre, ha logrado posicionar a la empresa entre las primeras de su rubro, logrando certificaciones para proveer pan a las franquicias gastronómicas que se instalan en el país.

Generaciones.  Rodolfo Hiebl y su hija Bettina representan a la segunda y tercera generación de Panadería La Negrita.

Generaciones. Rodolfo Hiebl y su hija Bettina representan a la segunda y tercera generación de Panadería La Negrita.

“El proceso no fue fácil. Tuvimos algunos obstáculos que fuimos superando a medida que avanzamos pero tuve, por suerte, el apoyo de mis colaboradores y de mi papá”, dijo Bettina Hiebl, gerente general de Interpan.

En 1940, Panadería La Negrita se instaló en la tradicional esquina de Piribebuy y O’Leary; en 1969 inauguró Confitería La Negrita, como sucursal 1, en Gral. Díaz y Ayolas, de la mano de Mariane Escher, esposa de Rodolfo Hiebl, combinando así panes y dulces. El negocio fue avanzando cuando en 1990 detectaron una necesidad insatisfecha en la zona e implementaron el servicio gastronómico de bufé por kilo; en el 2000 Bettina incorporó el servicio de catering y delivery.

COMPETITIVIDAD. La necesidad de pasar de la panadería artesanal a la industrial se dio en el 2010, con la creación de Interpan, que el año pasado obtuvo la certificación SQMS, cuyas siglas en español significan Sistema de Gestión de Calidad del Proveedor con Calificación A, proveído por la consultora SGS. En el 2013, incorporó Croccante, que era manejada por una de las hermanas, Silke Hiebl; y habilitó la sucursal 2 sobre la calle Yakaré Valija, en Lambaré.

“La transición no fue fácil. Me incorporé a la sucursal 2 por invitación de mi papá; tenía 20 años y no fue fácil manejar, siendo yo tan joven, personal con muchos años en la empresa. Mi papá me dio mucho apoyo; era muy tímida y él me ayudó a tener que enfrentar muchas cosas ahí; también me acompañó mucho Sissi Ortega, quien es hasta hoy un apoyo muy importante”, recuerda.

Bettina destaca que el crecimiento de la empresa se basa en dos pilares fundamentales: la buena calidad y la buena gestión administrativa, que se fueron conservando de generación en generación.