03 jul. 2026

Burocracia estatal impide reparar monumentos de la Guerra del 70

Vicente García, gestor cultural de Paso de Patria, logró que una empresaria financie los arreglos del monolito de Estero Bellaco, pero la Secretaría Nacional de Cultura ordenó parar las obras. Un acto con el ministro de defensa brasileño se hizo frente al monumento en pedazos. La directora de Patrimonio alega que las reparaciones se harán con un proyecto del Mercosur.

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El ministro brasileño de Defensa y su comitiva, junto a autoridades paraguayas, frente al ruinoso monumento en Estero Bellaco. Foto: Archivo ÚH

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman


“Vergüenza ajena” fue la que sintieron los gestores culturales del departamento de Ñeembucú, cuando el pasado 2 de abril tuvieron que conducir al ministro de Defensa de Brasil, Aldo Rebelo, con varios miembros de su comitiva, hasta las trincheras de Estero Bellaco para participar de un acto simbólico frente al derruido monumento que recuerda a los héroes de la primera gran batalla en territorio paraguayo, ocurrida el 2 de mayo de 1866.

El monolito, hecho de ladrillos y cemento, se encuentra en un estado de avanzado deterioro desde hace varios años, al igual que la mayoría de los sitios históricos de la región que fueron escenario de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870, contra Brasil, Argentina y Uruguay), lo cual llamó la atención de los visitantes, aunque por diplomacia evitaron hacer comentarios.

Llamativamente, fue durante la visita a estos abandonados sitios históricos en que el ministro Rebelo anunció que el Gobierno de su país desclasificará los documentos secretos de la Guerra del 70 que permanecen en poder brasileño.

Un reportaje realizado por Última Hora en octubre de 2014 ya demostraba que el monumento a los héroes de Estero Bellaco estaba a punto de caer, con una bandera totalmente en jirones flameando al viento.

En esa oportunidad, Vicente García, gestor cultural y encargado del Museo Histórico de Paso de Patria, que funciona en el ex cuartel del Mariscal López, pudo conseguir una nueva bandera y acompañó a los periodistas para cambiar la que estaba en pedazos.

“Aquí no hay presupuesto para nada. Hay una completa ausencia y desidia por parte del Estado para cuidar y proteger los sitios históricos”, explicó García en esa ocasión.

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La reparación que no fue posible

La publicación sobre el estado crítico en que se encontraban los monumentos ayudó, sin embargo, a que personas civiles se ofrezcan a colaborar en la reparación de los mismos, ante la inoperancia del Estado.

“Hace un año, una señora de Ciudad del Este, una empresaria, se puso a disposición para colaborar. Pidió que averigüemos cuánto iba a costar echar del todo el monumento de Estero Bellaco y hacer uno nuevo, mucho más lindo”, relata Vicente García.

El gestor cultural se puso en contacto con un escultor de Ñeembucú, el profesor Ramón Vázquez, quien diseñó una linda obra para sustituir a la que había.

“La empresaria envió incluso a uno de sus gerentes comerciales para impulsar el proyecto. Con él acudimos a un constructor de renombre en Pilar, Javier Silva, quien vino a ver el lugar e hizo los planes. Estaba todo muy correcto y organizado. Con el intendente de Paso de Patria, Rolando Arrúa, y la profesora Vicente Miranda, de Humaitá, le dirigimos una nota a la ministra de la Secretaría Nacional de Cultura, Mabel Causarano, y a la directora de Patrimonio Cultural, Ana Lluis, pidiendo su autorización para realizar la obra”, recuerda García.

Pero la nota no obtuvo ninguna respuesta durante varios meses, a pesar de la constante insistencia, dice el gestor cultural. La empresaria que se había ofrecido a financiar la recuperación del lugar se cansó de esperar.

“Finalmente, hace como seis meses, luego de varios reclamos, recibimos una nota de la Secretaría Nacional de Cultura, en donde nos dice que no se puede tocar nada de ese monumento”, explica García.

La comunicación ministerial fue como un balde de agua fría, según el gestor cultural, ya que por un lado las autoridades del Gobierno vienen repitiendo que no tienen recursos para reparar y mantener los monumentos de los sitios históricos, pero por otro tampoco permiten que personas particulares puedan colaborar en la reparación.

“No permiten ni cortar las malezas”

La profesora Vicenta Miranda, otra destacada gestora cultural de Ñeembucú, directora del Museo Privado Don Maximino, sobre la Guerra del 70 en Humaitá, también reclama ante las limitaciones que impone la burocracia estatal para preservar los sitios históricos.

Ella tuvo que pedir auxilio durante más de un año por el hundimiento del suelo en las cercanías de las célebres Ruinas de Humaitá, por efectos de las lluvias y las inundaciones, hasta lograr que las autoridades procedan a reparar el terreno y evitar un posible derrumbe de la histórica iglesia de San Carlos, atacada a cañonazos durante la guerra por el ejército aliado.

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“No quiero ni imaginar los comentarios si la visita del ministro de Defensa de Brasil hubiera sido de sorpresa”, exclama Vicenta ante las reacciones de indignación que ocasionaron las fotos de la delegación brasileña en Estero Bellaco ante el monolito en ruinas.

Ella reclama “que la Secretaría Nacional de Cultura explique por qué no nos permitió cambiar esta imagen”, aludiendo a la ayuda que Vicente García consiguió de una empresaria para reparar el monumento.

Igualmente, la profesora Vicenta dice que la SNC no les permite ni siquiera poder limpiar las malezas que crecen en el patio del histórico templo de Humaitá.

“Hasta el cansancio ya hemos solicitado la presencia de una brigada especial para la limpieza. No podemos incursionar sin la autorización de la mencionada Secretaría”, destaca.

“Duelen más que las secuelas de la guerra el abandono y la desidia a las que estamos sometidos”, dice la profesora Vicenta, citando expresiones de Beto Rodríguez.

Ella prefiere, sin embargo, emprender acciones más concretas y no lamentarse. “Tenemos que exigir que se rompa la burocracia, que las instituciones encargadas marquen presencia, que acompañen las buenas intenciones de los que queremos cambiar estas imágenes. Esto tiene que cambiar. Todos somos responsables. Todos estamos obligados a cambiar. Necesitamos coraje y acción”, destaca la docente y defensora de la memoria histórica.

SNC: “Ya hay un gran proyecto en marcha”

“Es cierto, les hemos pedido a la gente del lugar que no se hagan grandes intervenciones en los sitios históricos de la Guerra del 70, porque hay un gran proyecto de revitalizar esos sitios a nivel de los cuatro países que participaron (Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay) y queremos que todo responda a un criterio común”, reconoce Ana Lluis O’Hara, directora de Patrimonio Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura.

La funcionaria admite que los sitios históricos arrastran una situación de abandono desde hace muchos años y que eso es justamente lo que se quiere cambiar desde el programa “Más allá de la guerra: memoria, reflexión y cultura de la paz”, una iniciativa planteada por Paraguay, que ya fue aprobada por el Mercosur Cultural, en el marco de los 150 años de la Guerra contra la Triple Alianza.

El proyecto todavía está en su fase inicial, se tienen que definir los criterios comunes para revitalizar los sitios históricos de la Guerra en todos los países involucrados.

“Entiendo que la gente reclame, y con mucha razón, por el estado de los monumentos y lugares históricos, pero no queremos hacer algo rápido solo para desatar una cinta para la foto, pero que luego se tenga que cambiar todo de nuevo porque no responde a los criterios”, indica Lluis O’Hara.

Sin embargo, la funcionaria no supo precisar el plazo en que se resolverán las cuestiones pendientes, dando a entender que aún deberá pasar mucho tiempo. “Es un proyecto a largo plazo”, indicó.

Mientras tanto, la mayoría de los sitios históricos de la Guerra del 70 seguirán abandonados y cayéndose a pedazos y la burocracia seguirá impidiendo que los propios pobladores o ciudadanos ayuden a su reparación. Y los visitantes que vengan a conocerlos, en el marco de los 150 años de la guerra, seguirán posando en las fotos en medio de ruinas y malezas.

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