Opinión

Buenas noticias

 

Hace un año había escrito un artículo donde expresaba que todos los estudios que analizaban el crecimiento de la economía paraguaya de los últimos 15 años, coincidían en que el mismo había sido el resultado de unas excelentes condiciones internacionales, que -con grandes inversiones- fueron aprovechadas por el sector privado en general y por el sector agropecuario en particular.

Dichos estudios también coinciden en que este crecimiento económico dependiente solo del sector privado y sólo del sector agropecuario ya no será viable en el futuro, debido a que las condiciones internacionales no serán tan favorables.

Por eso se escuchan voces reclamando reformas profundas de nuestro Estado para que gaste menos e invierta más, y, también se escuchan voces sugiriendo una acelerada industrialización del país.

Hoy el Paraguay es competitivo para atraer inversiones industriales: Tiene energía abundante; tiene baja presión tributaria y un sistema impositivo simple; tiene las menores cargas laborales de la región y finalmente tiene una población joven y entrenable.

El problema es que nuestro mercado interno es demasiado pequeño para la radicación de industrias importantes, que solamente vendrían a nuestro país si tuvieran acceso a los mercados internacionales y regionales.

Pero en este siglo XXI, si queremos acceder con productos industriales a dichos mercados, sí o sí debemos negociar acuerdos comerciales con esos países y sí o sí debemos integrarnos a las grandes cadenas industriales de fabricación.

Una gran cadena industrial es la del automóvil, para cuya fabricación participa una gran empresa que es la que diseña, monta y comercializa el producto y en torno a ella más de 300 industrias que producen sus diversos componentes y que se encuentran radicadas en diferentes países.

Las grandes cadenas automotrices del mundo se encuentran en América del Norte con Estados Unidos como centro, en Europa con Alemania como centro y en el Asia con China y Japón como centro.

En América del Sur el desarrollo de estas cadenas regionales aún es incipiente, porque los países grandes de la región -como Brasil y Argentina- son muy proteccionistas y porque existen problemas logísticos por la falta de infraestructura.

En los últimos años el Paraguay hizo un importante avance en su participación en la cadena industrial de fabricación de autopartes, con la instalación de unas 5 industrias de cableado para autos que se producen en el Brasil. Estas industrias que dan trabajo a más de 10 mil personas y que exportaron el año pasado por un valor superior a los 300 millones de dólares, tenían hasta hoy una espada de Damocles encima, porque el Paraguay no tenía firmado con el Brasil un acuerdo automotriz, lo que ponía en riesgo la permanencia de estas industrias en nuestro país, por la imposibilidad de exportar su producción al Brasil libre de impuestos.

Felizmente y luego de largas y muy difíciles negociaciones esta espada de Damocles será levantada la próxima semana, con la firma de un acuerdo automotriz, que además de otorgar tranquilidad y seguridad jurídica a las industrias que ya se encuentran instaladas en nuestro país, será un factor que acelerará la instalación de nuevas industrias, tanto nacionales como extranjeras.

Dentro de un ambiente donde solamente se escuchan críticas y malas noticias, creo que debemos felicitar tanto al Ministerio de Relaciones Exteriores como al de Industria y Comercio, por haber cerrado en los últimos meses tan importantes acuerdos comerciales como el de Mercosur-Unión Europea, y los acuerdos automotrices del Paraguay con la Argentina primero y con el Brasil ahora.

Estos acuerdos nos permitirán acceder con productos industrializados a los grandes mercados, base fundamental para atraer inversiones que generarán trabajo a nuestra gente y desarrollo a nuestro país.

¡Son buenas noticias!

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