Édgar Medina
CIUDAD DEL ESTE
Casi cinco años después la niña vuelve a su casa en Presidente Franco, donde reside con los abuelos. El juicio de restitución internacional no debió durar tanto tiempo, ya que la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia pudo haber activado un convenio existente con el país vecino, para la restitución de la menor, pero los abuelos no tuvieron el apoyo de la ministra, según la abogada Teresa Martínez.
Los abuelos maternos tienen la patria potestad de la niña desde la edad de dos años, cuando el Gobierno español la había entregado con un salvoconducto, ya que la madre había perdido la patria potestad por abandono. Luego los tíos llevaron a la menor de paseo, pero transcurrieron los 90 días de permiso y falsificaron la venia para después denunciar que la niña fue abandonada en Bolivia, según los antecedentes. Allí se inició la batalla judicial.
desidia. “Es un expediente que tiene 4 tomos. ¿Por qué en tres años? Nosotros cuestionamos mucho, porque si fuese la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia la que hubiese tomado intervención desde un principio, se hubiera dado lugar en un lapso no menos de seis meses y esto se demoró demasiado”, afirmó la abogada Teresa Martínez. “Extraña sobremanera que, en este caso específico, la secretaría se haya negado a dar cumplimiento al convenio de Paraguay y Bolivia”, agregó.
Los abuelos tuvieron que optar por un largo proceso, que fue confirmado en las tres instancias en mayo pasado. La jueza Guillermina Ramírez de Giubi dispuso la restitución de la niña a los abuelos, para lo cual remitió un exhorto suplicatorio al vecino país vía Asuntos Internacionales de la Corte Suprema de Justicia.
En Bolivia, la abogada Nineth Romero se encargó de la defensa de los abuelos y logró que en un lapso de cuatro meses la Justicia boliviana restituya a la niña a los abuelos. La jueza Shirley Becerra dictó sentencia y dispuso la restitución.
La menor y sus familiares arribaron al Paraguay en la noche del lunes último y ayer a Ciudad del Este, donde le presentaron al juzgado para los últimos trámites legales y luego se dirigieron a su domicilio en Presidente Franco.