En el idioma inglés “to feel blue”, a pesar de traducirse literalmente como “sentirse azul”, se refiere a sentirse triste. De esta formulación surgió el Blue Monday o Lunes Azul.
Esta efeméride surgió hace más de dos décadas, hecha por el psicólogo Cliff Arnall, que aparentemente determinó cuándo sería el día más triste del año mediante una fórmula que contempló varios factores, como el clima, las deudas adquiridas durante las fiestas, el tiempo transcurrido desde Navidad o la motivación con relación a los propósitos planteados para el año.
Una publicación de NatGeo ahonda sobre el caso y señala que a pesar de que la teoría suena convincente por presentar similitudes con la realidad, carece de sustento científico y fue refutada incluso por el mismo Arnall.
De igual modo, no resta al hecho de que sigue teniendo cierta influencia en la vida cotidiana y el marketing no perdía la oportunidad de ofrecer sus productos como posibles soluciones.
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Asimismo, la publicación indica que varias encuestas ya trataron de determinar cuál es el día más odiado de la semana, y el lunes surge como fuerte candidato, aunque la respuesta varía según las dinámicas laborales.
Según un informe publicado por la Escuela Económica de Londres en el 2010, “los martes son los nuevos lunes”, con relación a la mala puntuación que recibió el segundo día de la semana en términos de felicidad.
En el 2005, la agencia Sky Travel hizo uso del Blue Monday para promoverse. Publicó en varios medios de prensa una nota de prensa en la que destacaba el hallazgo de los supuestos estudios de Arnall y afirmaba que la solución a la tristeza era planificar un viaje con sus servicios.
La estrategia de marketing tuvo un gran éxito, ya que aumentó las ventas de paquetes de viaje de esa temporada e instaló una idea que permanece hasta el día de hoy en la sociedad.