Esta situación inusual es resultado de una mezcla de luchas internas y tecnicismos legales, que han resultado en una campaña confusa y el temor de un resultado pobre para el mandatario en unas primarias, las primeras del año, con gran atención mediática.
Durante más de 100 años, New Hampshire ha sido el primer estado en celebrar las elecciones primarias en EEUU, una tradición que en 1975 pasó a estar inscrita en la ley local.
Esta vez, a petición de Biden, la dirección del Partido Demócrata alteró el calendario electoral, iniciando la temporada de consultas internas en Carolina del Sur, que tiene más diversidad demográfica en comparación con New Hampshire, donde más del 90% de la población es blanca.
Pero las autoridades estatales de New Hampshire, obligadas por la ley, mantuvieron la fecha que tenían propuesta y siguieron adelante con las primarias.
Como resultado, el nombre de Biden no figurará en la papeleta, algo muy extraño, dado que al ser presidente tiene prácticamente asegurada su nominación. EFE