08 abr. 2026

Bautismo del Señor

Hoy meditamos el evangelio según San Marcos 1,7-11.

“Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me he complacido”. La fiesta del Bautismo del Señor es una buena ocasión para agradecer al Señor el inmenso don de la filiación divina, que nos permite escuchar, dirigida verdaderamente a nosotros, la voz amorosa y complacida del Padre.

Termina el tiempo de Navidad con la fiesta del Bautismo del Señor en el Jordán, episodio cargado de misterio y evento fundamental en la Historia de la Salvación.

A orillas del Jordán contemplamos con el mismo asombro del Bautista cómo el Hijo de Dios hecho hombre se pone voluntariamente en la cola de los pecadores y se somete al bautismo de penitencia que predicaba Juan.

Como fruto de este acto de solidaridad de Jesús con los hombres, se nos revela la Santísima Trinidad: en la voz del Padre, en la escucha obediente del Hijo encarnado y en la fuerza del Espíritu, que desciende sobre Él en forma de paloma.

A pesar de que el relato es breve y está narrado por Marcos con sencillez, tiene gran profundidad teológica y en cierto sentido condensa la obra de la redención que Jesús venía a cumplir.

Por un lado, Jesús se sumerge en las aguas del Jordán, que simbolizan la penitencia, el castigo y la muerte que sufren los hombres por culpa del pecado. Las aguas simbolizan también el sufrimiento de Jesús en la cruz. En esto nos recuerdan a las aguas del castigo en el episodio del diluvio universal (cfr. Gn 6-9).

Pero esas mismas aguas del Jordán, santificadas por Jesús, simbolizan algo más que un castigo, son también símbolo de una nueva creación: la del bautismo cristiano.

Cuando Jesús emerge de nuevo de las aguas, queda prefigurada su resurrección de entre los muertos, que es a su vez, anticipo de nuestra propia resurrección.

En esto, las aguas del Jordán nos recuerdan a las aguas primordiales del Génesis (cfr. Gn 1), a partir de las cuales, la voz de Dios creó todo y sobre las cuales, sobrevolaba el Espíritu de Dios.

Todo el episodio del Bautismo del Señor revela por tanto la infinita misericordia de Dios con sus criaturas.

En efecto, los cielos se abren por fin para los hombres, al abrirse para Jesús; la voz del Padre, que siempre llama “Hijo Amado” al Verbo eterno, ahora se lo llama también en un ser humano, como primicia para todos nosotros; y el Espíritu Santo, que eternamente procede del amor del Padre y el Hijo, desciende sobre Jesús de Nazaret, en un anticipo de su descenso sobre los hijos de Dios

Gracias a este don precioso conquistado por el Señor en la cruz, gracias al “bautismo en el Espíritu Santo”, nosotros podemos tratar a Dios como hijos queridos, con cariño y confianza.

Por eso San Cirilo de Jerusalén nos dice: “si tú tienes una piedad sincera, sobre ti descenderá también el Espíritu Santo y oirás la voz del Padre”.

La verdad gozosa de nuestra filiación divina puede y debe iluminar toda nuestra vida hasta vivir y pensar como el propio Jesús.

San Josemaría nos dice a este respecto que sabernos y sentirnos hijos de Dios, “supone un auténtico programa de vida interior, que hay que canalizar a través de tus relaciones de piedad con Dios –pocas, pero constantes, insisto–, que te permitirán adquirir los sentimientos y las maneras de un buen hijo”.

La persona que se siente mirada amorosamente por Dios en todo momento, como se sentía Jesús, se llena de consuelo y seguridad, porque ese Dios bueno, que derrama sobre ella su cariño incondicional, le dice:

“tú eres mi hijo amado”.

Ahora que vamos a iniciar el tiempo ordinario, plagado de pequeñas situaciones cotidianas y corrientes, podemos redescubrir de nuevo este don maravilloso que Jesús nos ha obtenido en la cruz y darlo a conocer a nuestros familiares y amigos.

(Frases extractadas de la página https://opusdei.org/es-py/gospel/2024-01-07/)

Más contenido de esta sección
Casi la mitad de los postulantes que rindieron la Prueba de Competencias Básicas del Programa Becas Gobierno del Paraguay, Convocatoria 2026, logró superar esta etapa y avanzar en el proceso de selección.
La auditoría de oficio de la Superintendencia de Salud (Supsalud) al Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) no se limitará al análisis de la gestión médica, sino que también incluirá una investigación sobre la situación del angiógrafo.
Vecinos de la calle Epifanio Méndez Fleitas, en el barrio San Pablo, sobreviven en un escenario desordenado y caótico debido a la paralización de las obras de desagüe en la zona, según manifiestan. La empresa informó recientemente que la Comuna adeuda por esta obra más de G. 15.000 millones. La administración del ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez desvió el dinero que era para pagar a la empresa en gastos prohibidos, como salarios, de acuerdo con el informe de la intervención.
Con las vacaciones del personal de salud, las falencias se acentúan en el Hospital Ingavi del Instituto de Previsión Social (IPS). Asegurados denunciaron barreras para el acceso a turnos y también el desabastecimiento de medicamentos.