El Banco Itaú en su escenario macro de perspectivas económicas de Paraguay para 2026 se mantiene positivo, con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) proyectado en 4,0%, aunque con un sesgo al alza impulsado principalmente por la expectativa de una cosecha récord de soja. Según estimaciones recientes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción alcanzaría 11,5 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual de 12,7%.
En este contexto, también se prevé una inflación controlada de 3,5% para el próximo año, sostenida por la fortaleza del guaraní. Esta dinámica cambiaria, junto con un dólar global más débil, llevó a ajustar la proyección del tipo de cambio a G. 6.650 por dólar para finales de 2026. En cuanto a la política monetaria, se espera que la tasa de referencia cierre en 5,25%, en línea con un escenario de recortes adicionales, aunque persisten riesgos asociados al aumento de los precios internacionales del petróleo por tensiones geopolíticas.
En el frente financiero, se menciona que Paraguay consolidó su retorno a los mercados internacionales con la emisión de su tercer bono soberano en moneda local por un equivalente a USD 1.000 millones, a una tasa de 8,5% y un plazo de 12 años. Asimismo, se realizó una reapertura de bonos en dólares con vencimiento en 2055 por USD 300 millones. El fuerte apetito de los inversionistas se reflejó en la caída del riesgo país (EMBI), que se acercó a los 100 puntos básicos, marcando un mínimo histórico.
Por el lado de la actividad económica, los datos muestran una moderación hacia finales de 2025. El Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró un crecimiento interanual de 5,5% en diciembre, con expansiones en todos los sectores. El sector primario lideró con un alza de 10,4%, impulsado por mayores niveles de producción de cultivos como maíz, trigo, arroz y algodón. La manufactura creció 4,8% y el sector secundario 6,1%, apoyado por la mayor generación y distribución de energía. En tanto, los servicios avanzaron 4,6%, favorecidos por el dinamismo del sistema financiero y el impacto del ajuste económico en Argentina sobre el comercio y turismo local.
Sin embargo, en términos trimestrales, la actividad mostró una expansión marginal de 0,1% en el cuarto trimestre de 2025, manteniendo el mismo ritmo del trimestre anterior. En el acumulado anual, la economía habría crecido 6,0%, dejando un arrastre estadístico de 0,4% para 2026.
En materia de precios, la inflación se mantuvo contenida. En febrero, el índice de precios al consumidor (IPC) no registró variación mensual. Mientras los precios de servicios aumentaron 1,1%, impulsados por subas en educación, las caídas en alimentos (-0,8%) y combustibles (-2,7%) compensaron estas presiones. En términos interanuales, la inflación se ubicó en 2,3%, el nivel más bajo desde diciembre de 2020, mientras que la inflación subyacente se moderó a 3,0%, ambas dentro del rango meta del Banco Central del Paraguay (BCP).
En el ámbito fiscal, señalan que el déficit se estabilizó en 2,0% del PIB en enero, sin cambios respecto al mes anterior. Los ingresos fiscales mostraron una caída real de 3,9% interanual. Para 2026, el presupuesto aprobado contempla un déficit de 1,5% del PIB, en línea con la Ley de Responsabilidad Fiscal.