Por Darío Bareiro
CAACUPÉ
Ante una explanada colmada de fieles, soportando una torrencial lluvia, el nuncio monseñor Eliseo Antonio Ariotti exhortó a la feligresía a prepararse para la celebración del nacimiento del hijo de Dios, y a pedir que Jesús conceda la gracia de la conversión.
“La única manera de poder aceptar a Jesús como nuestro salvador, es si tenemos arrepentimiento sincero, porque la palabra de Dios es misericordiosa y llena de esperanza. Cuando el Salvador viene, muchas cosas cambian. Primero, la Justicia va a hacerse más clara, especialmente en la vida de los pobres, y la paz llegará al corazón de todos”, reconoció el representante del papa Benedicto XVI.
Si bien la mayor parte de los feligreses no disponían de sombrillas ni medios con qué guarecerse durante la homilía, siguieron atentos las palabras de Ariotti, quien subrayó la necesidad de realizar una transformación sustancial para vivir la gracia del perdón, que invita a “generar ambientes de paz y serenidad, tan necesitados en nuestro país”, resaltó el celebrante.
Durante este mensaje conciliador además pidió un trato de caridad y justicia a los hombres. “Se anuncia el nacimiento de un salvador que va a traer justicia a los pobres y salvarlos. Cristo ha venido para salvar a su pueblo y nos pide para tratar a todos con caridad y justicia”, dijo.
CONSERVACIÓN. Con un abierto discurso, el nuncio se refirió acerca de la nueva evangelización como buena noticia sobre el destino universal de los bienes y la ecología. En la ocasión, monseñor comentó que “todo desarrollo necesita tener en consideración la integridad de la naturaleza”.
Además, acotó: “Si Dios nos encargó la renovación de la creación, nosotros debemos contemplarla, cuidarla, utilizarla, respetando siempre el valor que le dio su Creador. Nada de lo que existe en el mundo está fuera del plan divino de creación y redención”.
En otro momento, el nuncio llamó la atención de los fieles explicando que aunque hoy se ha generalizado una mayor valoración de la naturaleza, se percibe con claridad de cuántas maneras el hombre amenaza y destruye hoy su hábitat.
MOMENTOS. “Que abran las puertas”, dijo a los servidores monseñor Claudio Giménez, ni bien culminó la oración del Padrenuestro, al ver que la gente ya no soportaba la lluvia bajo toallas y sombrillas.
Masivamente y mojados hasta los tuétanos, los fieles colmaron rápidamente el santuario, para refugiarse y recibir la bendición del padre a la luz de las velas, al finalizar esta peculiar celebración eucarística que tuvo una convocatoria masiva, incluso muy similar a la que se tiene cada 8 de diciembre, día de la Virgen.
LA SERENATA ALEGRARÁ HOY A LOS FELIGRESES
Luego de la misa de las 19, que será celebrada por el presbítero César Nery Villagra, varias agrupaciones musicales ofrecerán a la Virgen de Caacupé la tradicional serenata en el santuario nacional. Mañana a las 19, el cardenal Patrick O’ Malley, arzobispo de Boston, Estados Unidos, presidirá la celebración eucarística.