El fuego, atribuido a la combinación de la “acción humana”, una fuerte sequía provocada por el cambio climático y la deforestación ilegal, se ha multiplicado en el estado de Mato Grosso do Sul y esta semana el humo y las cenizas llegaron a Corumbá, la capital regional.
Aún así, este sábado el fenómeno se sentía con menor intensidad en esa ciudad de unos 112.000 habitantes que es la puerta de entrada al Pantanal, un ecosistema con una rica biodiversidad proclamado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.
De acuerdo al servicio meteorológico, después de alcanzar picos de hasta 35 grados la semana pasada, este sábado la temperatura se situaba en unos 17 grados Celsius, con lo cual eran menores las posibilidades de la llamada combustión espontánea en tierras resecadas.
Además de contar con nuevas herramientas para el combate al fuego, la acción de los bomberos ha sido reforzada este sábado por la caída de las temperaturas y la reducción de las posibilidades de nuevas llamas por causas naturales.
Aún así, el Ministerio del Medio Ambiente ya ha constatado que el 85 de los focos en que se han originado los incendios tuvieron origen en haciendas privadas, en las que es habitual el uso del fuego a fin de preparar la tierra para próximas siembras. EFE