Durante una entrevista con Última Hora, Picanerai recordó que su motivación para estudiar Derecho nació en la niñez, al vivir de cerca la dura realidad de su comunidad en Campo Loro, Departamento de Boquerón. “Muchas veces lo único que teníamos para comer eran dos galletas secas al día. Esa necesidad me impulsó a querer formarme para defender nuestros derechos”, relató.
El camino no fue sencillo. Uno de los mayores desafíos fue dejar su comunidad para estudiar en la ciudad, enfrentando la distancia y las dificultades de adaptación. Sin embargo, asegura sentirse satisfecho con la formación alcanzada.
Convertirse en el primer abogado Ayoreo Totobiegosode es, para él, un orgullo compartido con su familia y su pueblo.
Su interés profesional se centra en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, conscientes de que son uno de los sectores más vulnerables del país. “Muchas veces no accedemos a nuestros derechos porque desconocemos las leyes y el funcionamiento de las instituciones no indígenas”, explicó.
Picanerai planea ejercer tanto dentro como fuera de su comunidad, y considera fundamental que las leyes sean traducidas al idioma Ayoreo para garantizar una comprensión plena de los derechos. Además, advierte que el sistema judicial debe avanzar hacia una verdadera inclusión, puesto que los reconocimientos legales suelen quedar en el papel sin garantías efectivas.
De cara al futuro, el joven abogado sueña con que más indígenas accedan a cargos políticos como en el Poder Legislativo, para elaborar sus propios ordenamientos jurídicos y fortalecer el derecho a la autodeterminación.
Asimismo, aboga a que las nuevas generaciones de jóvenes indígenas encuentren en la educación superior una herramienta para defender sus derechos, fortalecer su identidad y ocupar espacios de decisión política.