Una pobre instalación eléctrica fue colocada en el patio de la escuela República del Perú, donde los chicos de la escuela Sotero Colmán dan clases en las criticadas aulas móviles, debido a que su institución educativa fue afectada por la última crecida.
Las conexiones están instaladas al aire libre y en el suelo, donde los más de 200 escolares, sus padres y maestros caminan a diario durante el receso o para el almuerzo escolar. Para colmo, los cables de la precaria disposición se esparcen alrededor de las tres salas de emergencia, representando un peligro para la integridad de los escolares y de toda la comunidad educativa.
Los padres indican que estos reclamos hasta ahora no tuvieron eco en las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), quienes todavía no atienden la urgencia. Funcionarios de la Coordinación Departamental y de direcciones centrales de la cartera estatal se presentaron ayer en el lugar para recaudar información sobre la problemática. Cynthia Brizuela, oficial local de Educación de la Unicef, organismo internacional que donó estos locales, también verificó el sitio.
Brizuela dijo que la responsabilidad de la instalación eléctrica es exclusiva del MEC, que debe encargarse del problema.
La asesora pedagógica de Escolar Básica de la entidad, Cynthia Ayala, prometió trasladar el reclamo a la Dirección de Gestión de Riesgos, que debe encargarse de la logística en este tipo de escenarios.
Más preocupaciones. No solo la instalación eléctrica molesta a padres y docentes. Igualmente, critican la calidad del mobiliario, indican que las sillas no tienen respaldo y las mesas de plástico “tiemblan”.
"¡Mirá cómo se mueve la mesa, profe!”, exclamó uno de los niños del primer grado a la oficial de Educación de la Unicef, quien charló con los pequeños para consultarles cómo se sienten en estas aulas.
Brizuela expresó que conversarán con el fabricante de las mesas para poder cambiarlas por otras que no se muevan, especialmente para los del segundo ciclo de la Escolar Básica.
En el caso de las sillas, expresó que existe la posibilidad de que se traigan los muebles que permanecen intactos pese a la inundación en el local de la escuela Sotero, ubicada en el Bañado Tacumbú.
Los profesores manifestaron que por la cantidad de estudiantes se necesitan al menos dos salones más, pero la oficial de Unicef puso en duda esta posibilidad, agregó que de momento no aseguran disponibilidad.
El calor. El viernes pasado se instalaron equipos de aire acondicionado donados por el Ejecutivo, situación que calmó en parte el agobiante calor que sentían dentro de clase; sin embargo, Unicef recomendó utilizar solo aires móviles.