Jonathan, en su visita al lugar del atentado en la capital, aseguró que la amenaza de Boko Haram es “un revés temporal” que la nación va a superar, aunque sin precisar si los integristas son los autores del atentado.
El mandatario emplazó a los nigerianos a ser “conscientes” del peligro que representa este grupo radical, que hasta ahora ha sido muy activo en el Norte del país, donde la mayor parte de la población es musulmana.
Ningún grupo ha reivindicado todavía la responsabilidad del ataque.
El número de fallecidos en la explosión podría aumentar debido a la gravedad de las heridas de muchos supervivientes, advirtió el portavoz de la Policía nigeriana.
Los fallecidos y los heridos han sido ya evacuados del lugar de los hechos, donde trabajadores de las afueras de la capital toman cada día autobuses para ir al centro de la ciudad.
Los heridos han sido trasladados a varios hospitales de la capital nigeriana.
Los medios locales habían elevado el número de víctimas mortales de la explosión hasta 200, según el recuento de testigos presenciales.
El atentado se produce dos semanas después de que una veintena de miembros de la secta islámica murieron en enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad cuando intentaban escapar de un centro de detención en la sede de los Servicios de Seguridad Nigerianos en Abuya.
Este mismo grupo causó el domingo al menos 98 muertos en ataques a tres localidades del Norte de Nigeria, en el estado de Borno, según fuentes oficiales.