Unos le echan la culpa al EPP y otros, al Estado Islámico. Otros todavía no saben a quién culparle, pero están convencidos de que fue una acción deliberada y criminal. Me refiero al incendio ocurrido en el depósito de transformadores de la ANDE en San Lorenzo.
Quizás exista una explicación más sencilla y más folclórica, y es el popular asadito. En el lugar del incendio hay un enorme pajonal y un depósito de desechos: allí se llevan los postes de madera cambiados por postes de cemento para los cables de electricidad y de tanto en tanto se los quema. En ocasiones, los vecinos han visto elevarse un humo menos denso que el del reciente incendio, y de un olor menos desagradable. Los muchachos, fieles a la máxima latina de primum vivere deinde philosophare (primero vivir y después filosofar), se alimentan para resistir su agotadora tarea, y para eso preparan sabrosos asados in situ. En temporada de sequía, con calor y viento, una parrillada puede tener consecuencias colaterales, como un incendio.
No es la única consecuencia, porque en el lugar del incendio había transformadores con aceite askarel, que contiene PCB, sustancia química sumamente tóxica, y de difícil eliminación; cuando arde, puede producir una sustancia aún más tóxica, llamada dioxina (la dioxina y el PCB son grupos de sustancias químicas). Por haber intoxicado a los vecinos de Anniston (Alabama) con PCB, la empresa Monsanto fue condenada a pagar una indemnización de 700 millones de dólares en el 2003, según refiere Marie-Monique Robin en su libro El mundo según Monsanto. El PCB se ha prohibido en Estados Unidos y en varios países.
¿Corren peligro las personas de la zona del incendio? Es posible, y resulta alarmante la falta de información precisa sobre el asunto. El Ministerio de Salud pidió al vecindario mantenerse alerta e informarle sobre cualquier caso de intoxicación con PCB. La policía tomó muestras del terreno para hacerlas estudiar y ver si están contaminadas o no. El presidente de la ANDE se ocupa del asunto, pero sin mucho apuro: según dijo, se van a llevar los transformadores peligrosos a partir del 2016, y de a poco, porque no tiene plata. Ya se podrían haber ido si, como dijo el señor Carlos Heisele, se hubiera tomado en serio una licitación para venderlos por varios millones de dólares y, de paso, librarse de la contaminación.
¿Qué se puede hacer ya? Para comenzar, aprobar el proyecto de ley presentado en Diputados hace un tiempo y rechazado por el Senado, sin entenderse por qué. El proyecto reglamenta el uso de PCB; si está bien concebido, lo prohibirá en forma absoluta y determinará de manera clara qué hacer con los transformadores, con el producto. Esto supone contar con una información detallada sobre los aparatos de ese tipo y su ubicación.
Para terminar, quiero recordar el artículo 106 de la Constitución paraguaya: el Estado tiene la obligación subsidiaria de indemnizar por cualquier transgresión, delito o falta cometida por sus empleados. ¿Indemnizará el Estado a los afectados en caso de intoxicación? Debe hacerlo, pero no es seguro que lo haga.