Paraguay debe ampliar su mirada hacia Asia y, particularmente, apuntar a China como uno de los principales destinos para la carne bovina nacional, sostuvo Mario Balmelli, presidente de la Comisión de Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), durante su exposición sobre la situación de la producción ganadera paraguaya.
Su disertación abrió la jornada técnica “Inteligencia Reproductiva: Claves para maximizar los resultados reproductivos”, realizada ayer, en el local de la ARP, de Mariano Roque Alonso, con presencia de autoridades nacionales, dirigentes gremiales del sector ganadero y productores.
Balmelli consideró que Paraguay debe mantener su presencia y trabajar para aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados europeos. En ese sentido, mencionó como un objetivo importante la posibilidad de conquistar el 25% de la cuota de carne que corresponde al Mercosur dentro del acuerdo comercial con la Unión Europea.
Sin embargo, remarcó que el mayor potencial de crecimiento para la carne paraguaya está en el continente asiático. “La meta tiene que ser ocupar Asia”, enfatizó Balmelli, al explicar que el crecimiento de la clase media mundial se está concentrando cada vez más en ese continente.
Según los datos presentados durante su exposición, mientras Europa concentraba el 36% de la clase media mundial en 2009, para 2030 se proyecta que esa participación se reduzca al 14%. En contrapartida, Asia pasaría del 28% al 66%.
Para el especialista, esta transformación demográfica tendrá un impacto directo sobre la demanda mundial de alimentos y, especialmente, de proteínas de origen animal.
En este contexto, señaló que China representa una oportunidad de enorme magnitud para los países productores y exportadores de carne.
margen para crecer. El titular de la Comisión de Carne de la ARP recordó que el gigante asiático cuenta con alrededor de 1.400 millones de habitantes y que el consumo de carne bovina todavía tiene margen para crecer.
Balmelli señaló que actualmente el consumo ronda los 6 a 7 kilogramos por habitante al año y que existe una expectativa de aumento hasta unos 9 kilogramos. “Asia es el mercado, no hay otra cosa”, sostuvo al remarcar la importancia estratégica de ese continente.
El analista también puso como ejemplo el enorme potencial que representaría un pequeño incremento en el consumo individual de carne en China. Explicó que si cada ciudadano chino incorporara apenas una hamburguesa adicional cada dos meses, la oferta mundial tendría dificultades para satisfacer una demanda de semejante magnitud. Con este ejemplo buscó dimensionar el tamaño de la oportunidad que representa el mercado asiático.
En ese escenario, Balmelli destacó que Paraguay debe procurar mantener abiertos todos los mercados posibles.
Valoró la importancia del acceso a Taiwán, pero advirtió que el país no puede perder de vista la diferencia de tamaño entre ese mercado y China.
“Tenemos que tener todos los mercados abiertos. No hay otra forma”, afirmó, al considerar que los principales países exportadores de carne del mundo tienen una estrategia basada precisamente en la diversificación de destinos.
En cuanto a China, calificó de estratégica la posibilidad de acceder a ese mercado y citó la opinión de un ejecutivo del grupo brasileño Marfrig, quien, ante una consulta sobre las restricciones para exportar a China, había considerado que para un país exportador tener cerrado ese destino constituye una situación extremadamente perjudicial.
Balmelli aclaró que, aunque Paraguay pueda tener limitaciones derivadas de cuestiones geopolíticas, esto no debe impedir reconocer la importancia comercial de China y de toda la región de Asia-Pacífico.
- 66% de la población asiática será de clase media para el 2030, que hará que aumente el consumo de carne.
Ganar más mercados exige mayor producción
El desafío de conquistar nuevos mercados también exige aumentar la capacidad productiva de la ganadería paraguaya, detacó Mario Balmelli durante su exposición en la jornada técnica de la ARP. En su comparación con Australia y Uruguay, sostuvo que Paraguay tiene condiciones para producir mucho más de lo que actualmente genera.
Mencionó el caso de Australia, que posee unos 31 millones de bovinos y una tasa de extracción cercana al 31%, pese a contar con extensas zonas de condiciones productivas mucho más difíciles que las de Paraguay. El país oceánico, con una población de unos 27 millones de habitantes, se encuentra entre los principales productores y exportadores mundiales de carne bovina.
También comparó los indicadores paraguayos con los de Uruguay, destacando que este último, pese a tener una población considerablemente menor que Paraguay, registra una tasa de extracción superior, cercana al 21%. Para Balmelli, una de las claves está en producir más terneros y mejorar la eficiencia durante las etapas de recría y terminación. “Tenemos que creer. Hay un futuro mejor para nosotros”, sostuvo.
Balmelli también defendió el papel del sector agropecuario dentro del desarrollo económico nacional y rechazó la idea de que Paraguay deba renunciar a su perfil productivo para avanzar hacia la industrialización.