Según Panciotto, el país tiene una oportunidad estratégica en el contexto actual, ya que produce carne en momentos en que varios mercados internacionales enfrentan una cada vez más evidente escasez. “Paraguay cuenta con condiciones naturales, conocimiento productivo y una cadena ganadera consolidada para responder a ese desafío”, señaló.
El titular de la Appec sostuvo que los buenos precios internacionales deberían traducirse en un incentivo para aumentar la producción nacional, lo que permitiría fortalecer las exportaciones y, al mismo tiempo, mejorar la oferta de carne para el consumo interno.
“No todos los cortes se exportan, por lo que un mayor volumen productivo beneficia también al mercado local, genera empleo y aumenta el ingreso de divisas”, afirmó.
Distorsión de precios. No obstante, Panciotto advirtió sobre una distorsión en la transmisión de precios dentro de la cadena.
El dirigente ganadero indicó que, pese a que los valores internacionales alcanzaron niveles récords, el precio pagado al productor cayó cerca de un 15% entre octubre y diciembre. “Es una situación difícil de explicar desde la lógica de mercado, más aún cuando la industria operó apenas al 49% de su capacidad instalada durante el mes de octubre”, remarcó.
Para Panciotto, esta dinámica desalienta las inversiones necesarias para recuperar el hato ganadero. “La producción de carne es una actividad de largo plazo. Si el productor asume todos los costos sin la certeza de que los buenos momentos del mercado se reflejen en su rentabilidad, el crecimiento se frena”, sostuvo.
En ese sentido, descartó que una mayor exportación implique un riesgo de desabastecimiento interno.
“El problema no es exportar más, sino no incentivar la producción. Si el productor recibe una señal económica justa, la oferta total de carne aumenta y alcanza tanto al mercado externo como al interno”, afirmó.
Futuro alentador. A pesar de la necesidad de incentivar la producción, el dirigente ganadero resaltó que el futuro de la exportación es alentador en el panorama internacional y que el principal desafío ya no pasa por abrir nuevos mercados, sino por mejorar las condiciones de acceso a los ya existentes.
“Es clave avanzar en acuerdos comerciales, cuotas o preferencias arancelarias para competir en igualdad de condiciones. Argentina avanzó mucho en este aspecto y Paraguay aún tiene tareas pendientes en mercados como Estados Unidos”, señaló.
Panciotto también alertó sobre los riesgos sanitarios y se mostró crítico ante la eventual suspensión de la vacunación contra la fiebre aftosa.
“La sanidad animal es un pilar del desarrollo ganadero. Cualquier sospecha sanitaria puede derivar rápidamente en restricciones comerciales y pérdidas económicas significativas”, advirtió, al tiempo de señalar que los beneficios de dejar de vacunar no compensan los riesgos.
Respecto a la apertura de nuevos destinos, mencionó a México como uno de los mercados más avanzados, además de Japón y Corea, aunque aclaró que las principales trabas son de carácter comercial y arancelario.
“Más que sumar destinos, el desafío es lograr condiciones que hagan sostenible la exportación”, subrayó.
El dirigente de la Appec afirmó que Paraguay cuenta con recursos naturales, capital humano y experiencia para aumentar la producción, como ya ocurrió entre 2005 y 2015.
Sin embargo, insistió en la necesidad de tomar medidas concretas para apoyar al productor. “Si el hato sigue cayendo, la industria se quedará sin materia prima. Apostar al productor es apostar a la sostenibilidad de toda la ganadería paraguaya”, concluyó.