Editorial

Apoyarse en la tecnología para dar seguridad a la ciudadanía

Hace un año, informábamos que el sistema 911 se encontraba al borde del colapso. Por falta de mantenimiento el 40 por ciento de las cámaras del sistema estaban prácticamente obsoletas. Tras las denuncias, las autoridades anunciaron la compra de nuevos equipos y la implementación de un sistema inteligente. Un año después y ante una imparable ola de delincuencia, la Policía Nacional vuelve a prometer un nuevo sistema que permitirá analizar las zonas conflictivas. La población ya está harta de las promesas y demanda seguridad.

Es casi una obviedad afirmar que nuestro sistema de seguridad debería apoyarse en la tecnología para combatir la delincuencia y ofrecer mayor seguridad a la población. Con los avances en este campo no debería ser una dificultad para un Estado el acceso a la misma. El problema es que se trata de nuestro país, donde las improvisaciones están a la orden del día.

Lo más reciente, frente a la imparable ola de delincuencia que asola barrios y calles del país, con asaltos, atracos y ataques de motochorros, es el anuncio de la Policía Nacional sobre el fortalecimiento del sistema tecnológico con un plan de alerta temprana para obtener en tiempo real un georreferenciamiento de los hechos punibles con base en las denuncias. Con estos datos se podrán implementar dispositivos operacionales de prevención.

Con ayuda de la tecnología, la Policía podría ubicar las zonas con mayor índice de inseguridad en los distintos barrios de Asunción y zonas del área metropolitana y de esa manera poner en marcha estrategias de prevención. Al parecer el Plan de Acción Temprana se encuentra en marcha, y de hecho estarían ya cargando desde hace meses la información necesaria a este Sistema de Información Policial (SIP), donde caen las denuncias que se realizan en las distintas comisarías del área metropolitana y en el Sistema 911, para identificar los hechos punibles que ocurren por zonas y en qué franja horaria.

Hace tan solo un año, Última Hora publicaba que en el Paraguay la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado se lleva a cabo con solamente el 40% de los aparatos tecnológicos en funcionamiento; y que la resolución de algunos crímenes dependía exclusivamente de las cámaras de viviendas privadas y de empresas. En la misma línea se informaba que jamás llegaron a funcionar los tan caros y publicitados botones de pánico que fueron ubicados en el microcentro de la capital.

Los botones fueron inaugurados en 2015 con una inversión de unos 60.000 millones de guaraníes y al tiempo fueron abandonados por falta de mantenimiento. Los botones de pánico del Sistema 911 pasaron pronto a formar parte del paisaje de abandono del microcentro de Asunción. En cuanto a las cámaras del 911, además de las dificultades que plantea la falta de mantenimiento, se mencionaba que estas dejaban de funcionar por el corte de fibra óptica, en otras ocasiones el clima no favorece en la señal e inclusive hay veces en que se producen accidentes de tránsito contra las columnas de la ANDE, lo que ocasiona que las cámaras queden dañadas. La reparación de las cámaras pasa entonces a depender de una licitación, que pasa a quedar en las manos de algún burócrata.

Un ex ministro del Interior, ante la insistencia de la prensa por la situación de inseguridad en el país, había respondido alguna vez que, “ni la mejor policía del mundo, Scotland Yard, ha reducido a cero los hechos de violencia y asalto…”. Las autoridades tienen memoria corta y ajustan sus discursos a conveniencia.

A los gobernantes y a los funcionarios que trabajan para el Estado paraguayo no se les pide que obren milagros, se les pide apenas que cumplan con sus funciones y trabajen con compromiso en las tareas que les son asignadas. Es vergonzoso e injustificable nuestro atraso en cuanto a la implementación de planes de acción que estén apoyados en la tecnología; es indignante además que estos planes no tengan continuidad y no se realice un seguimiento. La ciudadanía necesita ver que sus autoridades están preocupadas por su bienestar y que al mismo tiempo están ocupadas en desarrollar los mejores planes para brindar a la población la seguridad que se merecen.

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