La era digital ha revolucionado silenciosamente los consultorios médicos, cambiando la relación entre los pacientes y los profesionales de la salud.
Actualmente, muchas personas llegan a sus citas con “diagnósticos preliminares” obtenidos de internet, preguntas formuladas con el auxilio de la inteligencia artificial y una curiosidad que antes era poco común.
Así lo considera el Dr. Claudio Filártiga, del Instituto de Previsión Social (IPS). Desde su perspectiva, este cambio cultural tiene dos caras; abre nuevas oportunidades, pero también introduce desafíos logísticos en los cuales la previsional no está ajena.
El especialista en Medicina Familiar y Salud Pública del IPS y actual director del Hospital Nanawa de Asunción señaló que las consultas han evolucionado significativamente y han repercutido en la saturación de los servicios.
“Ahora recibimos pacientes más informados, que llegan con lecturas previas y preguntas concretas”, comentó durante un recorrido por las instalaciones del hospital. No obstante, este conocimiento previo, frecuentemente alimentado por herramientas como ChatGPT y otros asistentes digitales, ha alargado considerablemente la duración de cada consulta, dado que gran parte de la atención se centra en aclarar dudas y analizar información traída por los propios pacientes”, adujo.
Cambios
Esto ha generado un impacto directo en los tiempos de atención, contribuyendo a las largas filas que los beneficiarios del sistema público conocen bien.
A pesar de ello, el médico considera que este fenómeno tiene su lado positivo: pacientes informados permiten concentrar la consulta en cuestiones más específicas, optimizando aspectos del diagnóstico.
El problema radica en que esto puede afectar el flujo de atención cuando se replica en la rutina de un alto volumen de consultas diarias.
Reestructuración. Para mitigar estas dificultades, dijo el galeno, el IPS ha llevado a cabo una reestructuración interna en su modelo de atención.
En lugar de contratar más personal médico, optaron por redistribuir estratégicamente a los profesionales existentes que ya cuentan con la expertise necesaria.
A través del análisis de datos estadísticos sobre los horarios de mayor tráfico en cada hospital, han reforzado las franjas más críticas con más médicos disponibles, logrando así reducir notablemente las listas de espera.
“Con la misma cantidad de médicos, ajustamos los turnos para cubrir los momentos pico y disminuir las aglomeraciones”, explicó el especialista.
Sin embargo, el médico advirtió sobre un efecto secundario inesperado: el aumento de pacientes que acuden a un centro específico tras escuchar buenas referencias, lo que puede provocar una nueva sobrecarga.
Por esta razón, el objetivo principal es expandir esta estrategia a toda la red hospitalaria del IPS de manera uniforme.