La comida lo más liviana y lo menos calórica posible y bien conservada entre los 8ºC y 20ºC son medidas de cuidado para evitar trastornos digestivos en estos días de intenso calor. En un mediodía no se debe optar como almuerzo por una pasta con salsa blanca y pollo porque el organismo concentrará muchas calorías y por consiguiente generará calor y una cadena de situaciones como consecuencia de las altas temperaturas.
Si se incluyen salsas en las comidas estás deben ser conservadas, antes de su uso, a menos de 20ºC y evitar en lo posible los puestos de alimentos que no cuentan con los elementos de refrigeración necesarios para sus productos, recomienda el doctor Julio Rolón Vicioso, gastroenterólogo y director del Hospital Barrio Obrero.
La recomendación es consumir mucha ensalada y poca grasa sin descuidar el aporte de proteínas, aclara. No descuidar la hidratación constante del cuerpo con agua y jugos que también deben ser bien conservados. Recordó que la leche y sus derivados como los lácteos y quesos pueden fermentar si se corta la cadena de frío y lo mejor es evitar el consumo si permanecieron por largo tiempo expuestos a temperatura ambiente. Productos como el yogur deben ingerirse mientras están frescos.
“El tema de los puestos de comidas es que si no tienen refrigeración para los alimentos es un riesgo y lo ideal es ver si son elaborados en el momento y si los condimentos utilizados como mayonesa, ketchup o mostazas están bien conservados y frescos, de lo contrario la persona se expone a sufrir problemas intestinales. La exposición al calor del ambiente de los alimentos es un caldo de cultivo para los microorganismos que pueden ingresar al aparato digestivo”, afirmó el profesional.
El especialista manifestó que las comidas rápidas tienen muchos componentes y el calor las descompone en menos tiempo por lo que se debe tener cuidado a la hora de consumirlas.
QUÉ FRUTAS COMER. El Ministerio de Salud Pública (MSP) recomienda además el consumo de frutas de estación como la sandia que quita la sed, es diurética y desintoxicante y buena integradora de vitamina C y óptimo sustituto de los cítricos y de las sales minerales que se pierden con el sudor. En tanto, el melón favorece la disolución de jugos gástricos, aporta energía y contiene vitaminas B, C y proteínas para fortalecer el organismo.