Solamente en generación, la ANDE debe invertir USD 1.100 millones para cubrir la demanda que se avecina; mientras que en transmisión y distribución, la institución destinó el año pasado USD 333 millones, aunque la necesidad anual ronda los USD 600 millones.
Origen. El titular de la estatal recordó que la última vez que se actualizó la tarifa del servicio eléctrico fue en el año 2017, pero a pesar de ello la ANDE tuvo que seguir invirtiendo para mejorar el sistema. Así, la institución recurrió a préstamos que hoy ascienden a los citados USD 1.300 millones.
Por este motivo, Sosa adelantó que iniciará negociaciones con el Ministerio de Economía y Finanzas para refinanciar el pasivo y llevarlo a más largo plazo, de manera a disminuir los compromisos anuales de pago. Al respecto, refirió que la idea del presidente de la República, Santiago Peña, es que la ANDE sea sostenible financieramente en el tiempo, “y que no dependa exclusivamente de la deuda soberana (avalada por el Estado), sino que pueda emitir su propia deuda”.
“Según estudios de la ANDE, para el 2030 nuestra demanda de energía alcanzará la capacidad que el país tiene disponible en Itaipú, Yacyretá y Acaray”, informó Dende. Sumando las tres fuentes, el país cuenta con 8.870 MW de potencia disponible. No obstante, de acuerdo con el crecimiento vegetativo anual del 6,5%, se vaticina que la demanda al 2040 alcanzará 12.878 MW, por lo que la administración eléctrica considera urgente empezar a invertir en nuevas fuentes de generación para cubrir 4.118 MW adicionales.
En este sentido, Sosa declaró que una de las posibilidades en generación es la incorporación de capital privado, principalmente para la instalación de centrales fotovoltaicas (energía solar) y de pequeñas centrales hidroeléctricas en ríos internos del país. Además, Sosa comentó que Peña encabezará, a través de la Cancillería, las conversaciones para lograr un acuerdo que permita la construcción de más centrales hidroeléctricas binacionales con Argentina.