Según las proposiciones del gobierno, los componentes chinos serían excluidos del “corazón de la red” a partir del 1 de enero de 2026, y la prohibición concierne también las piezas ya instaladas.
Este proyecto del Ministerio del Interior debe ser objeto de un acuerdo en la coalición gubernamental.
En la proposición, el Ministerio del Interior invoca la necesidad de “reducir los riesgos” ante China, como lo preconiza la reciente estrategia adoptada por Alemania respecto al gigante asiático.
Las infraestructuras críticas, de las que hacen parte las redes de telefonía, están muy involucradas en esta política de seguridad y reducción de dependencias unilaterales.
Alemania ha endurecido desde hace un año su posición frente a China y busca mantener un equilibrio delicado entre continuación de la cooperación económica con su primer socio comercial y la protección de sus intereses.