El salario queda fijado en 8,50 euros brutos la hora. La ley entrará en vigor el 1 de enero de 2015, pero se prevé un periodo de transición para los sectores sometidos a un acuerdo gremial. En 2017, como muy tarde, afectará a todo el mundo, salvo los menores de 18 años, los becarios y los desempleados de larga duración, que quedarán exentos por un periodo de seis meses tras su contratación.
La ley todavía tiene que ser adoptada por los diputados del Bundestag, cámara baja del parlamento alemán, y probablemente por la cámara alta Bundesrat, lo que inicialmente no debería plantear problemas.
El establecimiento de un salario mínimo es una revolución en un país que deja históricamente la negociación salarial en manos de la patronal y los sindicatos.
Los socios de Alemania, como Francia, esperan que el salario mínimo solucione las situaciones de dumping en algunos sectores y estimule el consumo interno en la principal economía europea.
Ante la emergencia en los últimos años de los bajos salarios y de un sector de “trabajadores pobres”, la instauración de un salario mínimo recoge un amplio apoyo entre los alemanes. Un 80% de la población lo aprueba. AFP