PARÍS
El mundo enfrenta “la mayor crisis energética de su historia”, provocada por la guerra en Oriente Medio y las perturbaciones en el comercio de hidrocarburos, afirmó este jueves el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol.
Como ya ocurrió con la invasión rusa de Ucrania en 2022, el conflicto en Oriente Medio evidenció la fuerte dependencia mundial de las energías fósiles.
El cierre iraní del estrecho de Ormuz, por donde transitaba un 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo, disparó los precios del barril de crudo a niveles no vistos en cuatro años.
El petróleo de Brent del mar del Norte llegó a cotizar este jueves a USD 126, cuando Estados Unidos aplica también un bloqueo naval a los puertos iraníes.
El prolongado cierre de ese paso marítimo crucial para el comercio mundial amenaza con problemas de suministro y escasez a largo plazo.
En una conferencia de la AIE en París, donde tiene su sede el organismo, Birol aseguró que este encarecimiento está “poniendo mucha presión en muchos países”.
“El mundo enfrenta la mayor crisis energética de su historia”, indicó durante una conferencia en la capital francesa dedicada a las energías renovables.
“Los mercados del petróleo y del gas tendrán graves dificultades”, insistió.
TRANSICIÓN. En ese mismo foro, el presidente de la cumbre COP31 del clima que se celebrará en Turquía a fines de año, Murat Kurum, llamó a “acelerar la transición hacia las energías limpias”.
“Ahora sabemos claramente que la economía mundial debe cambiar de modelo energético. Y la etapa más crucial consiste en acelerar la transición hacia las energías limpias”, afirmó Kurum, según la traducción de un intérprete de su discurso en turco.
En el mismo sentido, Birol destacó el “importante desafío económico y energético” al que se enfrenta el mundo, y subrayó la importancia que tiene la electrificación con la vista puesta también en los objetivos climáticos.
Indicó que una de las cuestiones abiertas es cómo afectará esta situación al medioambiente, y en concreto al cambio climático, y a ese respecto recordó que el pasado año las emisiones causantes del calentamiento global vinculadas a la energía aumentaron al ritmo más bajo desde el covid-19.
Una ralentización de ese incremento que vinculó, en primer lugar, al hecho de que el 75% de las nuevas capacidades eléctricas que entraron en servicio en el mundo en 2025 fueron renovables, pero también con el tirón de las ventas de vehículos eléctricos, en particular en el Sudeste Asiático, y con el protagonismo que está cobrando la energía nuclear.
A ese último respecto, Birol hizo notar que la producción de electricidad con centrales nucleares alcanzó su máximo histórico el pasado año.
A su parecer, todas esas tendencias muestran la importancia que está cobrando la electrificación de la economía.
El director ejecutivo de la AIE contó que la seguridad energética tiene diferentes caras y que una de ellas, en particular en muchos países africanos, es que numerosas personas tienen que recurrir a la leña o al estiércol como combustible para cocinar, lo que se traduce en problemas respiratorios y muertes prematuras.
Los diálogos de alto nivel organizados por la AIE reunieron a representantes de medio centenar de países, pero también de organizaciones internacionales, de grandes empresas del sector, así como algunos de los protagonistas de la COP31.