Con dicho desempeño, la actividad acumuló una expansión de 4,1% al cierre de setiembre de este año, de acuerdo con los datos del informe de Cuentas Nacionales Trimestrales del Banco Central del Paraguay (BCP).
El repunte se dio luego de un inicio de año adverso para el agro, ya que en el primer trimestre había registrado una caída interanual de 3,4%, mientras que en el segundo trimestre, la reducción fue de 3,1%.
En ambos periodos, el resultado estuvo explicado principalmente por los menores niveles de producción de soja, aunque el impacto fue parcialmente compensado por mayores volúmenes de otros cultivos.
Mientras tanto, la recuperación observada entre julio y setiembre último responde a los mayores niveles de producción de maíz, trigo, arroz y algodón, según se observa en el reporte.
Sobre este punto, el director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastore, explicó a ÚH que la clave de la recuperación está principalmente en el fuerte desempeño del maíz.
“La gran diferencia está en el maíz. En el 2024 se produjeron alrededor de 3,7 millones de toneladas y en el 2025 más de 6 millones de toneladas. Ese crecimiento enorme compensó en parte la caída de la soja”, señaló.
En cuanto a la soja, indicó que el resultado del 2025 ya estaba definido desde el cierre de la cosecha. “En la soja 2025 ya no hay nada que hacer. Eso se definió en febrero o marzo, cuando terminó la cosecha. Después lo único que se hizo fue ejecutar lo que ya sabíamos: que iba a ser una producción menor”, explicó.
Agregó que esta situación se fue confirmando a lo largo del año con las exportaciones de soja y sus derivados.
De cara al cierre del año, Pastore consideró que la tendencia se mantendría al comparar el último trimestre del 2025 con el mismo periodo del 2024. “Vamos a seguir viendo esa diferencia porque tenemos mucho más maíz, que todavía se sigue exportando. Eso va a seguir marcando la diferencia entre el 2025 y el 2024”, afirmó.
El mejor desempeño de la agricultura se dio, además, en un escenario de crecimiento generalizado de la economía paraguaya. En el tercer trimestre del 2025, el producto interno bruto (PIB) registró un crecimiento interanual de 6,6% y acumuló una expansión de 6,5% al cierre del período.
Desde el enfoque de la oferta, todos los sectores productivos mostraron variaciones positivas, con mayor incidencia de los servicios y la manufactura, seguidos por la generación de energía eléctrica, la agricultura, los impuestos a los productos, la construcción y la ganadería.
Desde el lado de la demanda, el crecimiento económico estuvo impulsado principalmente por la demanda interna, que aumentó 5,9% interanual en el tercer trimestre. En particular, se destacó la formación bruta de capital fijo, con un crecimiento de 13,1%, reflejando una dinámica favorable de la inversión en maquinarias, equipos y construcción.
El consumo privado también mantuvo su trayectoria expansiva, con un incremento de 5,1%, mientras que el consumo del Gobierno registró una caída de 1,2%.
9,5 por ciento de crecimiento interanual presenta el sector agrícola al cierre del tercer trimestre del año, según el BCP.