Al reflexionar sobre la Sagrada Familia, el cardenal recordó que Jesús, el hijo de Dios, eligió “nacer y crecer en un hogar sencillo y pobre” junto a María y José, lejos del poder y la comodidad, prefiriendo el “calor de una casa”.
Señaló que este gesto revela el valor del hogar, como espacio de ternura de una madre y escucha y responsabilidad de un padre, destacando la figura de san José como hombre atento a la palabra.
Martínez también destacó que la Iglesia, desde el pesebre, “abraza hoy a todas las familias”, en particular a aquellas que enfrentan “dificultades de todo tipo, situaciones complejas y tienen nudos que desenredar”.
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En el marco del día de la Sagrada Familia, Martínez señaló que la palabra de Dios “ilumina la vida familiar” y ofrece “una sabiduría profundamente humana y espiritual”, con enseñanzas concretas sobre el respeto mutuo entre padres e hijos, el cuidado de los ancianos y el acompañamiento de la fragilidad.
Sostuvo que “una sociedad que no cuida de sus mayores ni valora la memoria y la experiencia de sus mayores corre el riesgo de disolverse y perder sus raíces”.
Reflexión sobre la migración
El cardenal también se refirió a la migración, recordando que la Sagrada Familia vivió en el exilio para proteger la vida del Niño Jesús. En ese sentido, exhortó a la ciudadanía a ser comprensiva con la migración.
Reflexionó sobre las familias que hoy sufren la separación y la distancia, a causa de la búsqueda de trabajo, estudio y oportunidades, tanto dentro como fuera del país.
“Hay madres, padres, hijos, abuelos que aprenden a vivir a la distancia y la ausencia y a veces con un corazón partido”, lamentó.
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En otro momento de su homilía, Martínez se refirió a las fragilidades sociales y habló sobre la persistencia de la pobreza en Paraguay.
Dijo que esta problemática es una “herida abierta” y estructural que afecta la dignidad de miles de familias, especialmente en zonas rurales y territorios históricamente postergados. Señaló que, pese a los discursos de crecimiento, esta realidad continúa sin resolverse.
Justicia social
El cardenal también se refirió a las políticas públicas y a la mala administración de las autoridades.
“Hablamos de políticas de salud que lleguen a todos, de educación accesible y de calidad, de trabajo digno, de vivienda adecuada y de protección social efectiva”, señaló.
Instó a los políticos a administrar correctamente, ya que “los bienes y recursos que pertenecen a todos, lo que llamamos erario público, son fruto del esfuerzo cotidiano del pueblo y están llamados a volver al pueblo, convertidos en cuidado y dignidad”.
Martínez recordó que “administrar es cuidar y gobernar es servir”.
“Cuando estos bienes no cumplen su finalidad, no estamos ante un problema solamente administrativo, sino ante familias concretas que cargan sobre sus hombros, lo que debería ser una responsabilidad compartida. O sea, una responsabilidad humana y humanizante”, expresó.