El crimen ocurrió en abril pasado en un inquilinato ubicado en el barrio Santa Ana de Ciudad del Este. El cuerpo de la víctima fue encontrado en un pozo de agua de 22 metros de profundidad, en el patio del inmueble.
El hombre declaró a los agentes policiales que su pareja se suicidó ya que supuestamente estaban con problemas en la relación y había tomado la decisión dejándole una carta escrita por su puño y letra. Sin embargo, su teoría fue descartada cuando a simple vista se observó que el cuerpo presentaba señales de agresión provocada por terceros, por lo que se realizó una inspección minuciosa. De acuerdo con las primeras investigaciones, la mujer murió asfixiada por su pareja, quien luego arrojó su cuerpo en la fosa de agua.
Según el fiscal, el hombre actuó con mucha frialdad ya que momentos después de arrojar el cuerpo de la mujer fue junto a un vecino, a quien pidió una linterna manifestando que su pareja se suicidó arrojándose al pozo.