Opinión

Acuerdo automotor con Brasil

César Barreto Otazú, economista, directivo de Dende.

Esta semana recibimos una pésima noticia: la decisión del Brasil de aplicar un arancel del 16% sobre las importaciones de autopartes provenientes del Paraguay.

El sector automotor está excluido del Tratado del Mercosur y cada país tiene la libertad de determinar su propia política comercial. Las relaciones comerciales entre los socios en este sector fueron desarrollándose a través de acuerdos bilaterales negociados inicialmente entre Brasil y Argentina, y, posteriormente, entre Brasil y Uruguay.

No llegamos a concretar un acuerdo bilateral con el Brasil, debido a que inicialmente no teníamos una industria automotriz y el Brasil tenía un enfoque altamente proteccionista buscando imponer un arancel externo común a través de estos acuerdos bilaterales que encarecerían la importación de vehículos de extrazona para nuestro país.

Sin embargo, en los últimos 15 años, ha venido desarrollándose una industria de ensamblaje de motocicletas en el Paraguay y una incipiente industria de ensamblaje de automóviles con base en una ley que delinea una política automotriz con incentivos tributarios y arancelarios para la importación de autopartes y componentes.

Por otro lado, sobre la base de concesiones no escritas y por necesidades de competitividad de su industria automotriz, gobiernos brasileños anteriores permitieron el ingreso sin pago de aranceles de autopartes originadas en el Paraguay bajo el régimen de maquila, aplicando las reglas de origen del Mercosur, donde nuestro país tiene un requerimiento de contenido regional del 40% para ser considerado un producto Mercosur. A partir de ello, se han instalado importantes empresas autopartistas en nuestro país, que hoy están exportando alrededor de USD 300 millones anuales y emplean aproximadamente a unas 10.000 personas.

Esta evolución refleja que estamos desarrollando una capacidad competitiva con un importante potencial de crecimiento y de creación de empleos para nuestra gente. En este escenario, es fundamental encarar un proceso de negociación serio, maduro y responsable con nuestro socio más importante que es el Brasil. En este sentido, las propuestas de acuerdo automotor, hechas por los gobiernos anteriores del Brasil, han buscado más bien imponer restricciones al desarrollo del sector autopartista de nuestro país para proteger su propia industria.

En vistas del reciente acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el enfoque de nuestros dos países debiera centrarse en desarrollar una cadena de valor que mejore la competitividad del sector automotor del Brasil y fortalezca el incipiente desarrollo de la industria autopartista en Paraguay, cada uno aportando y participando en aquella parte de la cadena de valor donde sea más competitivo.

Adicionalmente, la visión planteada por el ministro de Economía del Brasil, Paulo Guedes, sobre la necesidad de que el Brasil avance hacia una mayor apertura económica y comercial para mejorar la competitividad y el potencial de desarrollo de su país, indica una evolución de la política industrial brasileña y se aplica plenamente al sector automotor. En este sentido, deberíamos fijar un arancel externo común para automóviles de extrazona bastante menor al 35% y una mayor flexibilidad para la incorporación de partes y componentes de extrazona para promover la competencia e introducir las últimas tecnologías, a fin de mantener continuamente elevados niveles de competitividad internacional del sector.

Esta decisión del Brasil nos permite negociar un acuerdo automotor bilateral que nos beneficie mutuamente. Sin embargo, el preacuerdo anterior impone muchas limitaciones al desarrollo de nuestro país y tiene un enfoque extremadamente proteccionista. El Gobierno paraguayo ha demostrado su intención de negociar y ha planteado modificaciones que apuntan a maximizar su impacto positivo en la competitividad del sector y minimizan los daños colaterales de corto plazo para nuestro país.

Es fundamental que el Brasil levante temporalmente las restricciones impuestas mientras dure la negociación para evitar un enorme perjuicio a alrededor de 10.000 familias paraguayas que trabajan actualmente en el sector.

Dejá tu comentario

en destaque