09 may. 2026

Abuelo indígena viajó 540 km para cobro, pero quedó excluido de la pensión para adultos mayores

Don Erasmo Echeguren Romero, de la aldea Urundey en Villa Hayes, según denuncia, no accede a la pensión para adultos mayores por desidia del Ministerio de Desarrollo Social e Identificaciones.

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Suplicio. Don Erasmo viene padeciendo la ineficiencia estatal detrás de su intención de acceder a la ayuda para adultos mayores.

Foto: Gentileza

Cuando a fines de marzo el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) publicó la lista de nuevos beneficiarios de la pensión alimentaria de adultos mayores, el nombre de Erasmo Echeguren, de 71 años, aparecía entre quienes podrían acceder a dicho pago mensual.

El adulto mayor tiene como residencia la aldea Urundey, ubicada en la comunidad indígena La Patria, perteneciente al pueblo Angaité. Dicha localidad dista 540 km de Asunción cercana a Puerto Pinasco. Para realizar el trámite para acceder a la tarjeta de cobro, don Erasmo debía llegar hasta la capital del país.

Según la denuncia hecha sobre su situación, de los 540 km, 100 tuvo que recorrerlos por caminos de tierra, anegados por barro y agua a lo que se han sumado las bajas temperaturas. El adulto mayor indígena que sigue aguardando ser beneficiario de la pensión otorgada por el Estado padece ceguera.

Laberinto de desidia conjunta

Esta fue la segunda vez que vino a la capital para poder recibir su tarjeta para acceder al pago. En la primera ocasión, según la denuncia, desde el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) le dijeron que su cédula vencía el próximo año, por lo que debía tener una nueva.

Cuando fue al Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional, le informaron que el número de su cédula no figuraba en el sistema. Como manera de solucionar el impasse, le proveyeron otra con distinta numeración.

Don Erasmo se quedó en Asunción a esperar su nuevo documento de identidad durante un mes. Si volvía a su comunidad el trámite iba a demandar el traslado y gastos en pasajes, además de la dificultad de moverse a causa de su discapacidad. En los trámites le acompaña su hija.

Una vez que obtuvo el nuevo documento, volvió al MDS para solicitar la tarjeta de débito a finales de mayo. En dicha institución le dijeron que los trámites de rectificación de documento demandarían un tiempo, por lo que le sugirieron volver en junio.

Aun con el frío, su edad y su discapacidad, llegó hasta el MDS hoy. Sin recibir una explicación razonable, no pudo nuevamente acceder a la tarjeta para lograr el pago. Incluso le informaron que estaba excluido de la nómina de beneficiarios por no retirar la tarjeta a tiempo.

En caso de que sea resuelta la maraña burocrática y la negligencia de las instituciones, don Erasmo solo logrará acceder al pago desde que pueda contar con la tarjeta, pero ya perdiendo lo que le correspondía cobrar desde marzo. Desde las instituciones no se tuvo respuesta a su caso.

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