13 may. 2026

Abuela laboriosa sobrevive mediante delivery de costura

Cambio de cierres, remiendo de prendas, arreglos a medida y todo tipo de costuras, son especialidades que diariamente realiza ña Mecha, una mujer que superó el ingenio y los años para hacer promoción de una humilde labor al servicio de los demás, el de modista delivery, pues además entrega a domicilio los trabajos, una vez terminados.

Dedicación.  Además de ocupar el  tiempo en algo productivo, le encanta lo que hace.

Dedicación. Además de ocupar el tiempo en algo productivo, le encanta lo que hace.

Con casi 5 años en el mundo de los hilos y de las agujas, Mercedes Alcaraz, conocida como ña Mecha, es una de las tantas protagonistas de este Día del Trabajador que se recuerda hoy.

“Me siento muy bien haciendo esto”, enfatizó ña Mecha, quien recibe a sus clientes en su domicilio ubicado en el centro de Asunción, sobre la calle Simón Bolívar 408 esquina Caballero. Su servicio se caracteriza por el delivery, cuando termina sus trabajos hace entrega personalizada de los mismos.

Una habilidad que despertó al ocaso de su vida. Ña Mecha dedicó su vida a sus dos hijos y las profesiones de bibliotecología y administración. Después de jubilarse, encontró una habilidad en sus manos. “Quise ocupar el tiempo en algo productivo y demostrar que se puede seguir trabajando desde la casa. Soy una persona de la tercerísima edad, con 65 años, jubilada y algo hay que hacer para no aburrirse y de paso percibir algún dinerito”, refirió ña Mecha.

Recuperación. “Me traen prendas desteñidas, otras para hacerle cambio de cierres, otras que se deben achicar porque son grandes, para alargar cuando son cortas, remendar cuando están rotas. También recibo ropas de fiesta, que a pesar de ser nuevas, necesitan ajustarse a las personas. La idea siempre es la de recuperar todo lo que se pueda”, apuntó.

Pequeños detalles sobresalen en sus labores. Para ña Mecha, una de las tareas que más le produce satisfacción y que implica varias horas de ejecución es el arte de realizar bordados con pedrería y arreglos de tocados. “Cuando mi hija era pequeña y estudiaba danza, debía realizar varios bordados para sus prendas y desde entonces me encantó esta labor y hasta ahora sigo llevando adelante. Antes no tenía el tiempo suficiente para dedicarme al bordado y ahora el tiempo es mi amigo”, recordó.

En la época de primavera y al inicio de clases es cuando más pedidos surgen. También cuando las empresas cambian los uniformes a sus empleados, pues “algún toque de arreglo hay que darle”, dijo.

El costo de los trabajos que nuestra la modista ejemplar realiza son variados. El cambio de cierre y otros remiendos sencillos cuesta G. 30 mil. Otros arreglos más complejos tienen un costo más elevado. “Y cuando me llevan varios trabajos le hago precio especial”, precisó.

“Es importante ponerle ganas a lo que uno haga para que salga bien. Con mi historia quiero demostrar que hay trabajo cuando uno busca y que desde la casa uno puede hacer mucho”, recomendó.