Esta exposición se iba a instalar en la Biblioteca Nacional de Chile, en la capital del país, y formaba parte de las actividades paralelas al V Congreso de la Lengua, previsto entre los días 2 y 5 de marzo en la ciudad costera de Valparaíso.
Esta exposición se iba a instalar en la Biblioteca Nacional de Chile, en la capital del país, y formaba parte de las actividades paralelas al V Congreso de la Lengua. EFE/Archivo | Ampliar imagen
Sin embargo, el terremoto truncó todos estos proyectos, llevó a suspender el encuentro lingüístico y a celebrarlo de forma virtual, y obligó a postergar esta exposición y a cambiar su ubicación debido a los daños que sufrió la Biblioteca Nacional.
La exposición, que se prolongará hasta el 20 de mayo, abrió este jueves sus puertas en el Centro Patrimonial Recoleta Dominica, con la presencia del ministro chileno de Cultura, Luciano Cruz-Coke, y del embajador de España en Chile, Juan Manuel Cabrera.
“La Imprenta Real es un patrimonio cultural de todos, al igual que nuestra lengua”, señaló José María Ribagorda, comisario de la exposición, la cual ya se exhibió en la Biblioteca Nacional de Madrid durante los meses de diciembre y enero.
De esa institución procede la mayor parte de la treintena de ejemplares que se exhiben en esta muestra, promovida por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y que en un futuro podría viajar a México, Argentina, Estados Unidos y Alemania.
Junto a punzones y matrices de la Imprenta Real creados en el siglo XVIII, sobresale en la muestra una edición de cuatro tomos de “El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha”, que la Real Academia de la Lengua encargó en 1780 para poner en valor esa obra.
“Es la mejor edición de El Quijote”, concluyó José María Ribagorda.
Curiosamente, la Imprenta Real de España, que se instituyó en 1780, tuvo su origen en la decisión de nacionalizar el diario El Mercurio debido a las noticias que había dado acerca de un terremoto, el que sacudió Lisboa en el año 1700.