En el primer aniversario de la invasión al palacio presidencial, el Congreso y la corte suprema por parte de simpatizantes del ex presidente Jair Bolsonaro, disconformes con la elección de Lula, el izquierdista encabezará un acto en el Parlamento para “recordar el intento de golpe de Estado” que sufrió.
La depredación de los edificios “dejó cicatrices profundas”, pero la “democracia salió victoriosa”, dijo Lula, por tercera vez en el poder.
Hasta ahora, una treintena de participantes en la asonada fueron condenados a penas de hasta 17 años de cárcel y el ultraderechista Bolsonaro es investigado como posible instigador y autor intelectual de los ataques.
La ceremonia reunirá a los líderes del Legislativo, magistrados de la corte suprema, gobernadores, comandantes militares, líderes de la sociedad civil y embajadores.
Para el politólogo André César, Lula buscará reproducir la imagen de “unión” nacional del día siguiente a la invasión, cuando caminó simbólicamente junto a otras autoridades entre los destrozos de la plaza de los Tres Poderes, epicentro político de Brasilia.
Pero el acto mostrará grietas por la esperada ausencia de figuras relevantes de la derecha, como el gobernador de São Paulo, Tarcisio Freitas, ex ministro de Bolsonaro.
Freitas, posible presidenciable, y otros opositores ven en el acto una intención política y no pretenden “reforzar la imagen de Lula como gran constructor” de la “unificación del país”, apunta César, de la consultora Hold.
Los ataques de miles de bolsonaristas –pidiendo una intervención militar una semana después de la investidura de Lula– fueron el colofón de un periodo de máxima tensión en Brasil, fracturado entre dos visiones de sociedad completamente opuestas.
En el primer año de Lula, no obstante, un clima de apaciguamiento aparente se instaló en Brasil, especialmente después de que Bolsonaro quedara fuera de juego por su inhabilitación política, al haber desacreditado sin pruebas el sistema electoral. AFP